Set: El Tercer Hijo de Adán y Eva y su Significado
Hay crímenes que nos conmueven profundamente porque rompen todos los códigos y esquemas morales con los que vivimos la mayor parte de los seres humanos, y que son el resultado de los muchos siglos por los que se han tenido que transitar hasta lograr afianzar, en gran medida, unos principios éticos que en la actualidad los consideramos como si fueran naturales.
No obstante, a pesar de esa convicción interna, lo cierto es que cada cierto tiempo se nos informa por los medios de comunicación de sucesos que nos asombran y nos indignan profundamente, de modo que la tristeza, la rabia y la impotencia se entremezclan cuando se nos describen los hechos que rodearon a esos terribles delitos.
No nos cabe la menor duda que, dentro de esos crímenes, los más horrendos son los que se producen en el seno o entorno familiar, especialmente cuando son los más indefensos, es decir, niños las víctimas, al tiempo que sus agresores se han movido por las pasiones generadas por unos celos patológicos.
Esta unión de celos y venganza en el seno de la familia o en las relaciones familiares es un mal que, aunque excepcional, se repite de manera reiterada a lo largo del tiempo, puesto que a veces nos llegan noticias de asesinatos de mujeres por parte de sus exparejas y ante la presencia de sus hijos pequeños.
Reflexionando sobre lo expuesto, cabe preguntarse: ¿Son los celos y los deseos de venganza dos de las pasiones más profundas que anidan en lo más hondo de hombres y mujeres y que, ocasionalmente, pueden conducir a los crímenes más espantosos? ¿Son los principios morales o éticos en los que estamos formados los frenos más eficaces para controlar los impulsos que nos pueden conducir a rechazar los deseos de venganza ante duras afrentas que pudiéramos sufrir?
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Sobre la primera pregunta, y si nos atenemos a los textos de la antigüedad, especialmente, a los relatos bíblicos (que, como bien he apuntado, se pueden entender de forma simbólica), podríamos afirmar que los celos y los deseos de venganza son las pasiones humanas más arcaicas, ya que se expresan con toda nitidez en la narración de la muerte de Abel a manos de su hermano Caín.
Reflexionando sobre estos sentimientos, y acudiendo a los relatos que han configurado en gran medida el pensamiento occidental, me ha parecido oportuno, dentro de la serie Vivir la Historia y la Cultura a través del Arte, abordar también el significado de aquellas imágenes pictóricas, construidas a partir de los textos bíblicos, que han quedado plasmadas en magníficos cuadros y que hoy podemos contemplar en distintos museos.
Ciertamente, si visitamos algunos de los grandes museos de arte europeos comprobaremos que a partir de algunos de los cuadros expuestos se puede rastrear la historia de las ideas, las doctrinas, las normas y las pasiones que durante siglos fueron las predominantes en la mayoría de la población. Son creencias que, en su mayor parte, nacieron a partir de los relatos bíblicos o que tuvieron sus orígenes en las mitologías de la Grecia o Roma clásicas.
El Relato Bíblico de Caín y Abel
Brevemente expondré los argumentos del primer crimen de la historia (tomando como referencia el relato de la Biblia), ya que todos hemos escuchado la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. También que, una vez fuera del estado de inocencia en el que vivían, concibieron a un hijo al que pusieron el nombre de Caín; más tarde nacería el segundo hijo que recibió el de Abel.
En el Génesis (libro IV, 8) se nos dice que Abel era pastor, al tiempo que su hermano mayor cultivaba la tierra. Ambos dos hacían sus ofrendas a Dios: Caín con los frutos de la tierra y su hermano Abel lo hace con la grasa de los corderos de su rebaño.
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En el texto no se dan razones de por qué al poder divino las ofrendas del segundo le eran gratas, mientras que las de Caín eran rechazadas. Esta discriminación, bastante arbitraria en nuestra mentalidad actual, fue el origen de los enormes celos que se despertaron en Caín hacia su hermano. “Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín sobre su hermano Abel y lo mató”, según reza en el texto bíblico, sin que se especifique con qué instrumento comete el crimen.
De inmediato, la cólera divina pesó sobre la conciencia de Caín, por lo que acaba declarando que “mi culpa es demasiado grande para soportarla” y “cualquiera que me encuentre me matará”.
El Nacimiento de Set
Tras quedarse solos, Adán y Eva posteriormente conciben un tercer hijo al que ponen el nombre de Set, uno de cuyos descendientes será Noé, destinado a convertirse a su vez en antepasado de todos los hombres después del Diluvio Universal.
San Set, Patriarca. 1 de marzo. Fue Set, según la Escritura (Génesis 4, 25) el tercer hijo de Santos Adán y Eva (24 de diciembre), y nació luego que Caín matara a San Abel (28 de diciembre). Precisamente su nombre "set" significa eso: "sustituto". Luego aparece mencionado entre las alabanzas que se dedican a algunos reyes y patriarcas: "Sem y Set alcanzaron honor entre los mortales, pero más que cualquier viviente creado, sobresale Adán". (Eclesiástico 49,16).
En la Escritura aparece también como padre toda la humanidad, como se hace con Adán. Contra su descendencia, enemiga de Dios se levantará el rey elegido por Dios, que en primera instancia será San David (29 de diciembre), pero que es una alusión clara al definitivo Mesías, Cristo: "una estrella sale de Jacob, un rey surge en Israel que aplastará las sienes de Moab, el cráneo de todos los hijos de Set". (Números 24.17).
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Y finalmente, vuelve Set a aparecer entre los antepasados de Cristo en San Lucas 3,38: "Enós, Set, Adán y Dios", poniendo la descendencia adánica por medio de Set, como mismo lo hace 1 Crónicas 1,1.
Según esta leyenda, tomada del llamado Evangelio de Nicodemo, cuando Adán estaba para morir, Set se acercó al Jardín del Edén, con vistas a extraer óleo del árbol del Bien y del Mal, para ungir a su padre y que sanara. Sin embargo, el arcángel San Miguel, que custodiaba el jardín, dijo a Set: "No supliques por el ungüento de este árbol, ya que no será salvífico antes de se cumplan 5150 años". Sin embargo, San Miguel dio a Set una ramita del árbol para que la plantara, diciéndole "cuando esta rama de fruto, tu padre será salvado".
Set regresó adonde Adán, pero este ya había fallecido. Entonces plantó la rama sobre su tumba, excavada en una roca. Allí la rama creció y se convirtió en un árbol que duró hasta Salomón, el cual lo cortó para construir un puente para que pasara la reina de Saba. Una vez destruido este, el tronco pasó años sepultado hasta que los judíos lo hallaron en la fuente salvífica de Siloé, y de él se construyó la cruz en la que crucificaron al Nuevo Adán en el Monte Calvario, sobre la tumba del primer Adán. Y así, una vez que el dulce fruto del redentor volvió a colgar del árbol, Adán y toda su descendencia hallamos la salud eterna.
Las noticias que da el Génesis de este personaje prehistórico proceden de la llamada tradición yahwista (Gen 4,25-26) y de la sacerdotal (Gen 5,1-6). En el texto yahwista leemos: «Adán conoció de nuevo a su mujer y ésta parió un hijo, a quien puso por nombre Set, diciendo: Dios me ha dado otra descendencia en lugar de Abel, a quien mató Caín. También a Set le nació un hijo, al que llamó Enós. Entonces se comenzó a invocar el nombre de Yahvé».
El Árbol Genealógico de Adán y Eva
El capítulo 5 del Génesis de la biblia se refiere a la creación de Adán y Eva como el primer hombre y la primera mujer de la Tierra, y se extiende a las diez generaciones entre Adán y Noé. Para ello, nada mejor que una guía visual explicativa del árbol genealógico de Adán y Eva. Ofrece una descripción comprensible de las relaciones genealógicas entre sus descendientes.
Hay tres nombres que la mayoría conocemos: Abel, Caín y Set. Podemos deducir fácilmente del árbol genealógico que Abel no tuvo descendencia.
Adán fue padre de Seth cuando tenía 130 años. Seth tenía 105 años cuando fue padre de Enosh. Enosh tuvo a Kenan a la edad de 90 años. Kenan tuvo a Mahalalel cuando tenía 70 años. Mahalalel engendró a Jared a la edad de 65 años. Jared fue padre de Enoc cuando éste tenía 162 años. Enoc engendró a Matusalén cuando tenía 65 años. Matusalén engendró a Lamec a la edad de 187 años. Lamec engendró a Noé a la edad de 182 años.
Adam y Eve conectan a la humanidad con Jesús y los testamentos bíblicos fundamentales, nuevo y antiguo. Su caída del cielo fue un castigo junto con la poca esperanza de arrepentimiento para el día del juicio. Aunque en la Biblia no aparecen edades ni plazos específicos para estas generaciones, la interpretación de este árbol genealógico de Adán y Eva puede ayudarte a comprender las distintas teorías.
En el capítulo 4 del Libro de los Jubileos, considerado no canónico, se explica que Adán y Eva tuvieron nueve hijos, de los que menciona a Caín, Abel, Awa, Set y Azura . Awa sería la hermana y esposa de Caín, mientras que Azura lo sería de Set.
Representaciones Artísticas de la Muerte de Abel
A lo largo de la historia del arte, la muerte de Abel a manos de su hermano Caín ha sido representada de dos modos distintos: uno de ellos en escenas en las que aparecen ambos hermanos solos y otro con la presencia de la figura de Dios que contempla y enjuicia el crimen cometido.
Dentro del primer modo se encuentra el cuadro de Tiziano (1490-1576) que muestro en la portada del artículo. El pintor italiano, uno de los favoritos de Felipe II, realizó La muerte de Abel entre 1542 y 1544, encontrándose en la actualidad en la iglesia de Santa María de la Salud de Venecia.
Otro de los lienzos, en el que únicamente aparecen Caín y Abel junto al altar de los sacrificios, es el que realizó el pintor alemán Peter Paul Rubens (1577-1640), dentro de la estética del barroco, predominante por aquel entonces en el arte religioso, tras la Contrarreforma que lleva adelante la Iglesia católica.
La segunda modalidad, tal como he indicado, es aquella en la que tras cometer el crimen Caín se enfrenta a la pregunta que le hace Dios acerca de su hermano. Ya sabemos la respuesta del fratricida y la maldición que recae sobre él y sus descendientes.
En esta línea, en la que se muestran al autor del crimen, a la víctima y al juez supremo, se inscribe el cuadro del también pintor italiano Pietro Novelli (1603-1647), obra que se encuentra en la Galería Nacional de Roma.
Posibles Preguntas y Respuestas
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| TERCER HIJO DE ADAN Y EVA EN 3 LETRAS | Set |
| TERCER HIJO DE ADAN Y EVA EN 4 LETRAS | Awa, Azura |
| TERCER HIJO DE ADAN Y EVA EN 6 LETRAS | Enoc |
| TERCER HIJO DE ADAN Y EVA EN 7 LETRAS | Aclima |
| TERCER HIJO DE ADAN Y EVA EN 8 LETRAS | Luluwa |
| TERCER HIJO DE ADAN Y EVA EN 9 LETRAS | Flavio Josefo |
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