Cómo administrar antibióticos a niños: Consejos y precauciones

08.12.2025

Muchos padres, especialmente los primerizos, a menudo se sienten inseguros sobre cómo administrar medicamentos a sus bebés o niños pequeños. Aquí te ofrecemos algunos consejos y técnicas para facilitar este proceso.

Estrategias generales para la administración de medicamentos

El secreto principal es estar convencido de que el niño necesita el medicamento. Un niño puede percibir cualquier duda que tengas, lo cual hará que se resista a tomar el medicamento, sin importar lo que hagas. Tu única solución es que creas firmemente que estás haciendo lo mejor. Ten confianza y determinación.

  • Si el niño odia tomar medicamentos y el pediatra considera que es fundamental que se lo administres, analiza la situación con tu pediatra.
  • Pregunta por otros medicamentos, cuya dosis sea menor, que puedan ser ingeridos con menor frecuencia y que tengan un mejor sabor.
  • También puede ayudarte probar con una forma diferente, ya que algunos niños toleran más una tableta molida revuelta con la comida que un jarabe con un gusto extraño.

Sugerencias generales para que tu niño trague el medicamento

  • Asegúrate de que el niño esté de pie o sentado en un ángulo de 45 grados al momento de tomar el medicamento. Esto reduce el riesgo de que se asfixie.
  • Si el medicamento es líquido, dáselo por un costado de la boca, cerca del centro de la lengua. Si el líquido va directamente al centro del paladar, el niño se atragantará. Pon las tabletas en la parte posterior de la lengua.
  • Cuando sea posible, disfraza el mal sabor de un medicamento. La mejor forma es mezclarlo con algunos de sus alimentos favoritos, como puré de manzana, yogur, flan, mermelada, helado o crema de chocolate.
  • Si decides darle el medicamento con un líquido, utiliza una pequeña cantidad y asegúrate de que el niño lo ingiera por completo.
  • Si vas a usar una cuchara, elige una con medida, ya que es más precisa que una común y corriente. Mejor aún, utiliza una cuchara plástica dosificada para administrar medicamentos.
  • Nunca te refieras al medicamento como si fuera un caramelo. Esto puede provocar una confusión potencialmente peligrosa. Simplemente dile lo que es.
  • Bajo ningún concepto permitas que un niño tome sus medicamentos sin supervisión.
  • No negocies ni sobornes, o de lo contrario tendrá que pagar cada vez un "precio" mayor. Además, al hacerlo le das a entender que tomar medicamentos es una actividad negociable lo cual no es así. Cuando llegue el momento, puedes darle algo a elegir, por ejemplo, el recipiente del cual va a beber o la habitación donde lo va a tomar, pero nunca le des a entender que existe otra opción a cambio de la cual se tome su medicamento.
  • Si el niño no quiere tomarlo, no lo castigues. La mayoría de los medicamentos no tiene buen sabor y todos estamos programados para evitar los gustos amargos, que suelen ser venenosos cuando se encuentran en la naturaleza. Simplemente insiste y sigue adelante.
  • Una vez cumplida la misión, no olvides darle un GRAN abrazo y las felicitaciones correspondientes por haber hecho un buen trabajo, ¡para ambos!

Estrategias específicas por edad

Las siguientes son algunas estrategias y técnicas específicas, acordes a la edad de tu hijo:

Bebés

Sostén al niño en un ángulo de 45 grados, con las manos hacia abajo y sujétale la cabeza. Utiliza una jeringa plástica, un cuentagotas o la tetina de un biberón y deja caer las gotas del medicamento en la parte posterior de la lengua cerca de los costados. Evita vaciar el cuentagotas en la parte interna de las mejillas, porque seguramente tu bebé lo escupirá en cuanto pueda. Además evita vaciar el medicamento directamente en su garganta, porque el bebé podría atragantarse. Dale un poco de leche o zumo.

Niños pequeños y en edad pre-escolar

Puedes reducir de muchas maneras el mal sabor de un medicamento.

Lea también: Antibióticos durante la lactancia

  • Enfría la medicina y después haz que el niño chupe un polo de helado o trocitos de hielo antes de que tome el medicamento. Luego, dale algún líquido frío que le guste para que pase el mal sabor. Las bajas temperaturas alteran el sentido del gusto.
  • Mezcla el medicamento con algún alimento de sabor fuerte, por ejemplo, natillas de chocolate. Asegúrate de que el niño se coma toda la mezcla de alimento y medicamento.
  • También puedes diluir el medicamento en algún líquido de sabor fuerte como zumo de manzana, por ejemplo, siempre y cuando el niño se lo tome todo.

Los niños entre 1 y 4 años son los que con mayor seguridad rechazarán una y otra vez el medicamento. Esto se debe a que los niños de esta edad tienen ideas muy claras respecto de lo que comen y beben y suelen ser muy cautelosos, incluso con aquellos alimentos que a nuestro juicio tienen un buen sabor.

Una forma de disminuir una gran resistencia, es escuchar lo que el niño tiene que decir respecto a la ingesta del medicamento antes de que intentes administrárselo. En seguida, elogia al niño por haber tomado el medicamento, pero hazle saber que si la próxima vez se niega a tomarlo, tendrás que volver a sostenerlo. Hazle elegir entre tomar el medicamento por sí solo o sostenido por alguien.

Niños en edad escolar

Los niños de esta edad pueden comprender por qué es necesario que tomen un medicamento y se sentirán más tranquilos al momento de hacerlo. Pueden incluso tomarlo por sí solos mientras un adulto los vigila.

Si a tu niño no le agrada la idea de tomar medicamentos, utiliza un sistema de recompensa con estrellitas y prémialo por tomar una sola dosis o la del día. Si los líquidos con mal sabor y los masticables son el problema, analiza si el niño está listo para tragar píldoras. Los niños pueden aprender a tragar píldoras a los 5 años, aunque les será más fácil hacerlo cuando estén en primaria y tengan unos 7 u 8 años.

Para enseñarle, haz que el niño trague una pequeña cantidad de algún alimento blando sin masticarlo. Poco a poco, intenta darle alimentos pequeños más duros que se disuelvan rápidamente en la boca en caso de que se le atasquen, por ejemplo, chocolate o pedacitos de hielo. Cuando sea hora de tomar el medicamento, intenta darle píldoras pequeñas enteras o parte las grandes por la mitad o en cuatro.

Lea también: Información clave: antibióticos para niños

Qué hacer si el niño vomita el medicamento

Desde el momento en que damos un medicamento a vuestro hijo, la mayoría de los padres, piensan o saben que lo va a rechazar y que tarde o temprano lo escupirá o vomitará.

  • NO LE GUSTA EL SABOR O TEXTURA: Es la más frecuente. A pesar del sabor agradable que intentan presentar, en muchas ocasiones el niño no lo tolera, simplemente porque no le gusta.
  • Si vomita porque tiene mucha tos, “lo echa todo con los golpes de tos”: en este caso debemos intentar crear las condiciones óptimas para que no ocurra. Es decir, hacer los lavados nasales previos a la toma del medicamento y nunca tras la toma de este.
  • EL NIÑO ES INTOLERANTE A ALGÚN COMPONENTE: Puede que nuestro hijo sea intolerante a algún ingrediente del medicamento y esto le haga reaccionar a su estómago y vomitar lo que ha ingerido.

Lo primero que debemos de tener claro es si el medicamento CURA o ALIVIA. En el caso de medicamentos que alivian, como en el caso de las infecciones víricas, estos no van a acelerar el proceso de curación, por lo que son totalmente prescindibles.

El consumo de los medicamentos que alivian síntomas molestos, como en el caso de los mucolíticos, antitusivos y antihistamínicos, es más discrecional, si bien es cierto que algunos pueden evitar complicaciones. Cuando no tomarse el medicamento puede suponer un riesgo importante para la salud del bebé, es decir CURAN, debemos garantizar que lo tome. Si es imposible deberemos administrarlo por otro camino diferente a la boca. Muchos de estos medicamentos se pueden administrar por una vía intravenosa.

Si han pasado entre 30-60 minutos o más, asumimos que el medicamento se ha absorbido prácticamente por completo y NO repetiremos la dosis. Si al recoger el vómito observamos que el vómito está parcialmente teñido del medicamento, lo que sí podemos hacer es, adelantar la siguiente dosis.

¿Es seguro tomar un antibiótico tarde o caducado?

  1. No. Tiene que ser un médico o una médica quien lo decida, porque es quien tiene experiencia en salud e infecciones. Primero discernirá el tipo de infección que tienes (si es vírica o bacteriana, por ejemplo) y luego te recetará un tipo de tratamiento u otro. Recuerda que los antibióticos sólo son útiles ante infecciones bacterianas.
  2. No, en ningún caso. No puedes espaciar las tomas ni abandonar el tratamiento por tu cuenta. Si te sientes mejor puede que sea porque los antibióticos están funcionando correctamente, pero es esencial que sigas la pauta antibiótica completa para asegurarte de que eliminas todas las bacterias que te están causando la infección. Así reducirás la posibilidad de desarrollar una infección causada por bacterias resistentes a los antibióticos que te estás tomando.
  3. No deberíamos guardar las dosis de antibiótico que nos sobran cuando terminamos un tratamiento. Desde luego, no para automedicarnos ni para pasarlas a alguien de confianza que crea que las necesita. Siempre ha de ser un médico o una médica quien considere si es necesario tomar antibiótico y quien extienda la receta del tratamiento adecuado.
  4. No te hará efecto. La fecha de caducidad establece que a partir del momento indicado los compuestos del medicamento están deteriorados y ya no actúan ante el microorganismo bacteriano. Puede deberse a que el principio activo ya no causa ningún efecto o a que sus conservantes se deterioran más rápidamente ante fluctuaciones de temperatura, luz o humedad, entre otros. En el peor de los casos, un antibiótico caducado puede causar una intoxicación.
  5. ¿Qué hago si me he olvidado una dosis de antibiótico? ¿Puedo tomar dos a la vez? No se recomienda modificar el horario de las dosis de los antibióticos, ya que se dosifican para mantener una concentración óptima en el cuerpo, garantizando su eficacia contra la infección. Si adelantas una dosis, la concentración puede ser demasiado alta y resultar tóxica. Si la retrasas o la olvidas, la cantidad de antibiótico en el cuerpo disminuirá y las bacterias podrían multiplicarse nuevamente. Si te has olvidado una toma, no te tomes dos dosis a la vez, ya que la concentración sería el doble de la esperada y podría resultar tóxica. Esta recomendación es válida tanto para los antibióticos orales como para los tópicos.
  6. Si vas a beber una cantidad moderada, el alcohol no afectará al antibiótico.

Información importante sobre los antibióticos

Los antibióticos son unos medicamentos muy eficaces que en las últimas décadas han contribuido de manera extraordinaria a la disminución de la mortalidad Infantil. Sin embargo, no deben administrarse de manera indiscriminada sin saber qué tipo de infección o microbio hay que tratar.

Lea también: Tratamiento antibiótico ITU embarazo

Durante los últimos años, los antibióticos se han ido perfeccionando y ahora disponemos de una gran cantidad de ellos. Su actividad se ha extendido a la práctica totalidad de las bacterias que producen enfermedades en los niños y su potencia ha aumentado mucho a la vez que se han reducido considerablemente sus efectos secundarios. Muchos de los antiguos antibióticos que producían estos efectos ya casi no se utilizan en pediatría.

Sin embargo, el abuso en su consumo hace que las bacterias vayan acostumbrándose cada vez más a ellos y se hagan resistentes, lo cual causa problemas graves para tratar algunos casos de enfermedades frecuentes. Esto se puede evitar siendo muy cuidadosos con su administración: los antibióticos no son necesarios ni convenientes en todas las enfermedades infecciosas, ya que no tienen ninguna utilidad frente a los virus, que son los microorganismos causantes del 80% de las enfermedades infecciosas infantiles.

Puntos clave sobre los antibióticos:

  • Los antibióticos son medicamentos potentes: Algunos de ellos, a veces, pueden llegar a ser tóxicos para algunos tejidos del organismo o producir reacciones adversas peligrosas.
  • No debes administrarlos nunca sin la prescripción del pediatra: Porque son medicamentos potentes, deben ser utilizados previa prescripción del pediatra y nunca siguiendo recetas anteriores para enfermedades similares. El antibiótico debe adecuarse a la bacteria que causa la enfermedad, debe darse en las dosis correctas y el tratamiento debe durar un tiempo concreto.
  • Sobre todo, no debes administrárselos al niño si tiene fiebre pero la causa no está clara: El hecho de tener fiebre alta no indica la necesidad de dar antibiótico, pues la infección que causa esta fiebre puede ser de origen vírico y la administración de antibiótico sería inútil. La cantidad de fiebre, salvo en el lactante muy pequeño, no está directamente relacionada con la gravedad de la enfermedad. Aunque tu hijo tenga fiebre, no debes asustarte si su estado general es bueno.
  • Si te han recetado antibióticos para el niño/a no debes dejar el tratamiento a medias aunque ya se encuentre bien: Si empiezas a dárselos cuando el pediatra te lo indique, no dejes de hacerlo antes de que haya acabado todo el tratamiento, aunque le parezca que ya está curado/a o que no le hacen efecto. Los antibióticos no producen estos efectos ni aun en el caso de que tenga que dárselos repetidas veces o durante mucho tiempo. El antibiótico contribuye, junto a las defensas del organismo, a luchar contra las bacterias.

Preguntas frecuentes sobre antibióticos en niños

  1. Mi niño siempre tiene bronquitis, empieza con pitos y casi siempre después de los aerosoles le acaban dando antibiótico. Tuvo una neumonía. Ahora un nuevo pediatra no le quiere nunca dar antibióticos de entrada ya que no le conoce. ¿Se puede complicar?

    Las bronquitis infantiles son casi siempre desencadenadas por virus respiratorios, aunque en un considerable porcentaje de niños hay una base alérgica condicionante. Por lo tanto, es correcto no dar antibiótico de entrada, sino broncodilatadores y una buena limpieza de las fosas nasales. El antibiótico sólo está indicado en caso de sobreinfección respiratoria por bacterias, siendo imprescindible la indicación del pediatra.

  2. A mi niña de 3 años le dieron una vez un antibiótico de 3 días que le fue muy bien. Es muy mala para tomar medicamentos. Mi pediatra, el otro día, le mandó uno de 8 horas durante 8 días para tratar una otitis. ¿Puedo cambiarlo por el otro?

    En lo que a antibióticos se refiere, nunca debe automedicarse y menos a los niños. La azitromicina es un antibiótico del grupo de los macrólidos que se administra en una sola toma diaria y durante 3 ó 5 días según de qué infección se trate. No es el antibiótico de primera elección para otitis ya que a menudo existen bacterias resistentes. Por lo tanto, no debes cambiarlo, a no ser que tu pediatra te lo indique específicamente.

  3. Mi bebé de 12 meses tuvo alergia a un antibiótico que llevaba amoxicilina. A los 3 días le salieron muchas ronchas. Ahora le mandaron otro, de otra marca y se lo estoy dando y está bien, pero me he dado cuenta de que también lleva amoxicilina. ¿Debo parar el tratamiento?

    Es posible que la "alergia" que tuvo fuera una erupción cutánea causada por una infección vírica, ya que ello es más frecuente en lactantes que las reacciones alérgicas a antibióticos. La alergia cutánea a la amoxicilina puede aparecer inmediatamente después de una o dos dosis, pero también a los 8 ó 10 días posteriores. Consulta a tu pediatra o alergólogo y suspende de inmediato el tratamiento del niño en caso de aparecer nuevas lesiones en la piel.

  4. Desde que empezó la guardería mi niño no para de ponerse enfermo y de tomar antibióticos. Le sientan fatal al estómago y siempre le dan diarrea. ¿Qué puedo hacer?

    En caso de diarrea importante, especialmente si existe moco o sangre en las heces, debes suspender de inmediato el antibiótico. En caso de deposiciones sueltas, si el antibiótico es necesario, los alimentos de tipo probiótico (yogures o derivados con bífidus, por ejemplo) o los preparados a base de lactobacilos pueden mejorar la flora intestinal y ayudar a que el antibiótico sea mejor tolerado. Consulta A tu pediatra.

  5. ¿Es peligroso dar medicamentos homeopáticos en lugar de antibióticos a un niño con infección respiratoria?

    Lo que es peligroso es que lo decidan los padres sin un correcto diagnóstico médico. Las infecciones de origen bacteriano pueden ser graves si no se instaura un correcto tratamiento antibiótico, pero en la mayoría de ocasiones las infecciones respiratorias son de causa vírica y no precisan antibióticos para su tratamiento. Consulta a tu pediatra o médico homeópata en cada caso.

  6. Mis cuñados viven en Holanda y allí casi nunca usan antibióticos para curar a sus hijos pequeños. En cambio aquí, mi pediatra casi siempre me acaba dando antibiótico. ¿Es normal?

    En cada caso se deben tomar decisiones médicas individualizadas. En muchos países europeos, los niños no acuden a guarderías desde tan corta edad como en el nuestro y no padecen tantas infecciones causadas por bacterias. Tampoco tienen el nivel de resistencias bacterianas a distintos antibióticos como en nuestro país. De todos modos, la mayoría de infecciones respiratorias son de causa vírica y no precisan antibióticos para su tratamiento. Consulta con tu pediatra sobre sus preocupaciones sobre el tema y te ayudará a tomar la decisión correcta en cada caso.

  7. Si mi niño ya se encuentra bien, ¿por qué debo acabar los 8 días de antibiótico? He leído que no es bueno tomar antibióticos tanto tiempo.

    El antibiótico debe adecuarse a la bacteria que causa la enfermedad, debe darse en las dosis correctas y el tratamiento debe durar un tiempo determinado. Nunca debe suspenderse antes de tiempo ya que ello puede favorecer que las bacterias se hagan resistentes al antibiótico.

  8. Mi hijo siempre tiene fiebre alta y muchas veces no le mandan antibióticos cuando está enfermo ya que mi pediatra no es muy partidario a ellos. Yo paso mucho miedo con la fiebre y tengo miedo de que se complique. ¿Qué puedo hacer?

    El hecho de tener fiebre alta no indica la necesidad de dar antibiótico, pues la infección que causa esta fiebre puede ser de origen vírico y la administración de antibiótico sería inútil. La cantidad de fiebre, salvo en el lactante muy pequeño, no está directamente relacionada con la gravedad de la enfermedad.

tags: #adelantar #dosis #antibiotico #niños

Publicaciones populares: