Alergia Alimentaria en Lactantes: Síntomas y Tratamiento

12.12.2025

Las alergias alimentarias son un problema de salud pública importante y en evolución. Durante los últimos quince años, se ha incrementado como una “segunda ola” de la epidemia de alergia que comenzamos a ver en las consultas en las últimas décadas del siglo XX.

Las alergias e intolerancias son algo que debemos de tener muy presente en los primeros años de vida de los bebés, sobre todo cuando se introducen nuevos alimentos ya que podríamos ver algún tipo reacción alérgica o síntoma de intolerancia.

Una alergia alimentaria es una respuesta exagerada del sistema inmune cuando el organismo se expone a un cierto alimento. Una intolerancia alimentaria es la incapacidad para digerir ciertos alimentos, pero no supone la participación del sistema inmune.

Las alergias alimentarias son muy comunes en todo el mundo y se están convirtiendo en un importante problema de salud pública. La prevalencia de estas alergias alimentarias ha aumentado en las últimas dos décadas y se estima que en torno a un 6-10% de los bebés han sido diagnosticados con algún tipo de alergia alimentaria en su primer año de vida.

Definición y Clasificación

La SEICAP (Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica), define la alergia alimentaria como “una reacción dañina desencadenada por un alimento que se produce porque el sistema inmunológico de los pacientes alérgicos reacciona de una forma exagerada ante un alimento que debería ser bien tolerado”.Las alergias verdaderas son las que provocan que el cuerpo genere anticuerpos o desencadene otro tipo de respuesta inmunológica principalmente frente a las proteínas de dicho alimento.

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La complejidad de las reacciones adversas a alimentos ha generado confusión en la terminología aplicada a las reacciones alérgicas y no alérgicas. A partir de las directrices revisadas de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica podemos definir:

  • Reacción adversa a un alimento: es la respuesta clínica anormal atribuida a la exposición a un alimento o aditivo alimentario.

Dentro de las reacciones adversas se establecen 2 grandes apartados:

  • Reacciones alimentarias tóxicas: derivan de la toxicidad general en humanos de ciertas sustancias que contaminan los alimentos o están presentes en ellos de forma natural y pueden afectar a cualquier individuo.
  • Reacciones alimentarias no tóxicas o de hipersensibilidad: dependen de una susceptibilidad individual y, por lo tanto, sólo afectan a una parte de la población. Se repiten siempre que se produce la exposición a este alimento.

En relación con el mecanismo patogénico, se dividen en:

  • Alergia alimentaria: reacción alimentaria no tóxica con mecanismo patogénico inmunológico demostrado.

Las reacciones alérgicas alimentarias se subdividen en:

  1. Alergia alimentaria mediada por inmunoglobulina (Ig) E: afecta a individuos atópicos que presentan anticuerpos IgE, confirmados por pruebas in vivo o in vitro, específicos a alimentos que se relacionan significativamente con los síntomas y/o con las pruebas de provocación o de exposición.
  2. Alergia alimentaria no mediada por IgE: incluye las reacciones inmunológicas causadas por otras Ig específicas a alérgenos alimentarios diferentes a la IgE, inmunocomplejos alimentarios y las reacciones inmunológicas específicas frente a alimentos mediadas por células.
  3. También son posibles formas mixtas parcialmente mediadas por IgE y por células, y con manifestaciones clínicas generalmente digestivas.
  • Intolerancia alimentaria o hipersensibilidad no alérgica: reacción alimentaria no tóxica en la que no se demuestra un mecanismo patogénico inmunológico. El término intolerancia debe utilizarse exclusivamente en estos cuadros.

Estas reacciones se subdividen en:

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  1. Intolerancia alimentaria enzimática: las que resultan de un déficit enzimático (p. ej., déficit de disacaridasas, galactosemia, favismo, etc.).
  2. Intolerancia alimentaria farmacológica: por el efecto de agentes farmacológicos vehiculados por los alimentos, que dan lugar preferentemente a reacciones urticariales, trastornos digestivos o cefalea. Entre estos agentes farmacológicos están las aminas vasoactivas presentes en los alimentos (histamina, tiramina, feniletilamina serotonina, etc.). La ingestión de grandes cantidades de alimentos que contengan estas aminas daría lugar a síntomas tóxicos, pero algunos individuos susceptibles pueden tener síntomas tras la ingestión de cantidades muy pequeñas de estas sustancias.

Alimentos Comunes que Causan Alergias

Los alimentos que con mayor frecuencia causan alergias en los bebés son la leche de vaca, huevos, trigo, pescado, marisco, cacahuetes, frutos secos y la soja. Otros alimentos comunes que suelen provocar alergias son: los pescados, mariscos, frutas, frutos secos, especias…entre otros.

Las intolerancias alimentarias son más frecuentes en la infancia debido a la inmadurez de su sistema digestivo. Las intolerancias más frecuentes son a la lactosa y al gluten.

Síntomas de Alergia Alimentaria

Entre los síntomas más frecuentes de alergias alimentarias se encuentran síntomas cutáneos (eczemas, urticaria, hinchazón), síntomas respiratorios, gastrointestinales (diarrea, náuseas, vómitos), mareos y pérdida del conocimiento. Es frecuente también la aparición de picor de boca y de garganta, con habones alrededor de la boca e hinchazón de los labios. Los síntomas digestivos tales como dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea son también habituales. Los síntomas respiratorios como la rinitis aguda (picor de nariz, estornudos, mocos y obstrucción nasal) acompañada o no de conjuntivitis (picor de ojos, lagrimeo), suelen preceder a los síntomas respiratorios más graves.

No hay signos clínicos patognomónicos de alergia a alimentos y el paciente puede presentar un amplio abanico de síntomas que van desde un leve eritema perioral a un cuadro grave de shock anafiláctico. El rechazo sistemático y total a la ingestión de un alimento en niños pequeños con buen apetito habitual puede ser indicio de alergia alimentaria, si bien se sigue habitualmente de síntomas más objetivos.

Síntomas Cutáneos

La piel es un órgano diana muy frecuentemente afectado en las respuestas alérgicas a alimentos. La urticaria aguda se caracteriza por prurito transitorio y lesiones eritematosas ligeramente sobreelevadas, distribuidas por cualquier parte del tegumento cutáneo de menos de 24h de evolución. En ocasiones puede acompañarse de edemas localizados, generalmente en la cara y las extremidades, y cursa como angioedema.

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Síntomas Gastrointestinales

Cubren un amplio espectro de trastornos que pueden abarcan a toda la extensión del tubo digestivo, o a alguna de sus partes, y considerados aisladamente son indistinguibles de los causados por otras etiologías. Los vómitos y/o diarrea pueden manifestarse en forma aislada, aunque es más frecuente encontrar esta enfermedad asociada, precediendo o siguiendo a otros síntomas en otros sistemas.

Síntomas Respiratorios

La rinitis aguda con prurito e hidrorrea son síntomas raramente referidos espontáneamente por los pacientes o sus familiares, pero se observan con mucha frecuencia durante provocaciones controladas, acompañándose o no de conjuntivitis, que inicialmente se manifiesta como aumento de la secreción lagrimal o franco lagrimeo e hiperemia conjuntival.

La dificultad respiratoria con sensación de garganta cerrada, con cambios en la voz (ronquera), tos, pitos en el pecho y fatiga es grave, por lo que requiere un tratamiento inmediato.

Anafilaxia

La forma más grave de reacción alérgica es la anafilaxia y no es rara en la alergia a alimentos. En estos casos está en peligro la vida del paciente. La aparición de síntomas como desvanecimiento, palidez, labios o piel azulada, agotamiento, hinchazón de la lengua o afectación grave respiratoria requieren la inyección inmediata de adrenalina.

Anafilaxis: desvanecimiento, palidez, piel o labios azulados, hinchazón de la lengua, depresión respiratoria grave.

Diagnóstico de la Alergia Alimentaria

En todos estos cuadros la historia clínica resulta de gran ayuda. Las reacciones retardadas implican con frecuencia al aparato digestivo (enteropatías, proctocolitis, etc.) y los síntomas pueden ser leves sin afectar el estado general del niño pero otras veces producen reacciones graves con vómitos intensos, decaimiento, deshidratación o shock. En otros casos ante síntomas persistentes de diarrea, vómitos y problemas de malabsorción puede aparecer distensión abdominal, retraso en el crecimiento y/o anemia.

Ante un lactante que presenta una dermatitis atópica de intensidad moderada o grave se debe plantear la posibilidad de alergia a algún alimento como causa de la dermatitis atópica, por lo que es necesario efectuar un estudio alergológico. Las causas alérgicas más frecuentes de la dermatitis atópica a esta edad son la alergia al huevo o la alergia a proteínas de leche de vaca, por lo que se debe investigar dichos alimentos en primer lugar. En la mayoría de las ocasiones además de la dermatitis atópica estos lactantes con alergia a alimentos presentan otros síntomas digestivos asociados.

La alergia a alimentos se estudia con pruebas de piel, análisis de sangre, y pruebas de provocación o exposición. Las dos primeras indican que el paciente está sensibilizado y las pruebas de provocación se realizan en algunos casos para confirmar la aparición de síntomas tras la ingesta, estudiar la tolerancia a otros alimentos de la misma familia y en algunos casos de pacientes sensibilizados a alimentos que todavía no han sido introducido en su dieta. Durante el seguimiento de los pacientes se realizan estas pruebas para valorar si se ha adquirido tolerancia al alimento.

Si hay una sospecha muy concreta se estudia el alimento sospechoso y algunos que puedan estar relacionados. Cuando se acude por una sospecha concreta se debe informar al especialista de qué alimento se tomó y cómo estaba preparado. Si estaba hecho en casa, se debe informar de todos los ingredientes empleados. Si el alimento estaba envasado también ha de informar de los ingredientes, preferiblemente llevando el listado del envase.

Se llaman pruebas prick a las pruebas de piel más habituales, en las que se realiza una pequeña punción o rascado superficial de la piel con una lanceta. Estas pruebas suelen hacerse con gotas ya preparadas por el laboratorio fabricante que contienen un extracto concentrado del alimento. Con algunos alimentos se hacen pruebas prick-prick, en las cuales no se usan gotas preparadas, sino el alimento natural, a veces en crudo y a veces cocinado. Con la lanceta primero se pincha el alimento y luego se punciona la piel del paciente.

Tratamiento de la Alergia Alimentaria

En las personas que sí que tienen síntomas el tratamiento se basa en tres pilares: el tratamiento preventivo, el tratamiento de rescate en caso de una reacción aguda y el tratamiento etiológico o de la causa. Raramente se usan medicamentos como tratamiento preventivo en la alergia a alimentos. En el caso de pacientes que presentan otra enfermedad alérgica como asma, rinitis, dermatitis, etc. es conveniente un correcto control de sus síntomas con su medicación correspondiente.

Las medidas de prevención van encaminadas a evitar la ingesta inadvertida o accidental del alimento y los planes educativos sobre la alergia y su manejo que se realizan en colegios, comedores, lugares de colonias, restaurantes, etc. Será el que corresponda al síntoma concreto. Para los síntomas digestivos se recomienda tomar líquidos de rehidratación, para los síntomas de piel se suelen usar antihistamínicos, igual que para los síntomas que afectan a la nariz o los ojos. Para los síntomas de asma se utilizan broncodilatadores. En todos los síntomas se pueden usar corticoides vía oral o inyectados. En las reacciones de anafilaxia o en cualquier reacción que sea muy severa debe usarse la adrenalina.

El tratamiento etiológico o de la causa consiste básicamente en hacer una dieta evitando el alimento culpable y todos los productos preparados que lo lleven entre sus ingredientes. Se debe consultar la lista de ingredientes de todos aquellos productos precocinados o envasados. Se debe hacer de evitando la ingesta del alimento en sí y todos aquellos productos que puedan contenerlo. En cada caso concreto según el perfil de alergia que presente el paciente el especialista indicará el tipo de dieta más o menos restrictiva a realizar. En muchos casos como en la alergia al huevo y la leche de vaca puede ser que el paciente tolere el alimento si éste se ha cocinado y se toma horneado o cocido. En esos casos se permite que el paciente lo tome en ese modo de preparación. También ocurre en casos de alergia a frutas que el paciente tolera la fruta si la toma pelada.

Los familiares, responsables del comedor, profesores y resto de cuidadores del niño deben conocer la alergia del niño y modo de actuación. Hay que extremar las precauciones si se come fuera de casa en restaurantes y escoger aquellos que dispongan de carta de alérgenos.

Las personas que tienen alergia a uno o pocos alimentos habitualmente no tienen riesgo de carencia de nutrientes, vitaminas o minerales si siguen una dieta variada del resto de alimentos. Exceptuando la leche en los lactantes, ningún alimento es imprescindible. Los nutrientes de cualquier alimento se pueden suplir comiendo otros alimentos. Las personas que tienen alergia a muchos alimentos y hacen dietas muy restrictivas sí pueden sufrir alguna carencia o déficit. Estos casos deben ser valorados por expertos en nutrición que supervisen la dieta y suplementar los déficits en caso que sea necesario. Aunque el paciente sea alérgico o un alimento es posible que tolere algún alimento del mismo grupo con características nutricionales similares.

Al calentar un alimento a altas temperaturas puede disminuir o desaparecer por completo su capacidad de dar síntomas. Por eso a veces se tolera un alimento cuando está muy cocinado y no se tolera cuando está menos hecho. Los procesos térmicos a los que se someten los alimentos pueden disminuir su alergenicidad (por ejemplo con la cocción) pero también aumentarla en algunos casos como se ha visto con el tostado de los frutos secos (calentamiento por vía seca). También influyen los ingredientes que acompañan al alimento en su preparación como harinas, aceites, etc.

Dieta de Evitación

Una vez diagnosticada la alergia, se realizarán dietas evitando el alimento causante del problema. La dieta de evitación debe incluir la valoración, si es necesario por test de provocación de los alimentos del grupo alimentario implicado y conocer, en función de las proteínas implicadas, si el paciente es tolerante al alimento cocinado y horneado.

La dieta de evitación es un reto para los alérgicos y sus familias, ya que supone la vigilancia continua, la revisión del etiquetado de cualquier alimento procesado y verificar la composición de las comidas que se realizan fuera de casa. La información sobre alérgenos presentes en los alimentos está regulada por la Unión Europea. Se exige, de forma obligatoria, que se identifiquen tanto en la industria como en la restauración 14 alérgenos que cubren una buena parte de los alérgenos alimentarios: cacahuete, moluscos, lácteos, mostaza, sésamo, altramuces, huevo, gluten, pescado, crustáceos, frutos de cascara, apio, dióxido de azufre, sulfitos y soja.

Inmunoterapia Oral

En los últimos años, la inmunoterapia oral a alimentos (ITO) ha demostrado gran eficacia. Es potencialmente un tratamiento curativo que puede incrementar la cantidad de alimento tolerado por el paciente, previniendo los síntomas alérgicos y reduciendo el riesgo de una reacción anafiláctica potencialmente grave con riesgo vital. La ITO es un tratamiento activo que consiste en la administración de dosis progresivamente crecientes del alimento que produce la reacción alérgica, para reducir los síntomas frente a su exposición natural, es decir, conseguir la desensibilización y, si es posible, la tolerancia permanente del alimento.

Prevención de Alergias Alimentarias en Bebés

La mejor estrategia para la prevención de las alergias alimentarias en bebés según la Asociación Española de Pediatría, y según las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es: “mantenimiento de la lactancia materna e introducción progresiva de los distintos alimentos alrededor del sexto mes (nunca antes del cuarto mes), de uno en uno, según las costumbres familiares, para diversificar la dieta del lactante y mejorar su aporte nutricional”.

Si no hay disponibilidad de Lactancia materna antes de los 4 meses, se deberá utilizar únicamente fórmula de inicio (tipo 1) como sustituto. Los pediatras alergólogos de SEICAP también recomiendan la introducción de los alimentos alrededor de los 6 meses y no demorarlo más de esta edad. Existen estudios que aseguran que el consumo de alimentos a esta edad pueden prevenir alergias alimentarias en niños con dermatitis atópica.

En la actualidad, no existe un consenso a la hora de elegir los mejores alimentos para ir introduciendo a los bebés. Lo que si se recomienda es ir introduciéndolos uno a uno, con intervalos de unos días, para observar la tolerancia y la aceptación de los alimentos. Se recomienda evitar la sal, el azúcar y los edulcorantes. Para iniciar la alimentación complementaria, se podrán introducir los alimentos en forma de cremas y purés o a través del Baby-Led Weaning (BLW). El BLW es una forma de ofrecer los alimentos en la que los bebés dirigen el proceso desde el principio.

Factores de Riesgo

Se estima que sin tener antecedentes de enfermedad alérgica, el riesgo de padecerla es del 5-15 %. Si un hermano es alérgico, el riesgo es de un 25-35 %, si el padre o la madre son alérgicos, el riesgo es de entre 20-40 %, siendo del 40-60 % si ambos padres son alérgicos y del 50-80 % si el padre o la madre tienen la misma ...

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