Cuidados del Bebé Recién Nacido y Consejos para la Madre

28.10.2025

Vuelves a casa con tu recién nacido en brazos y empieza la aventura. Tanto si sois mamás y papás primerizos como si no, siempre vienen bien consejos de los especialistas sobre los cuidados que necesita el recién llegado en sus primeros días de vida. La primera recomendación es calma y disfrutar del momento. Es probable que si lo piensas te dé un poco de vértigo, pero lo mejor es no darle muchas vueltas a la cabeza y dejarte llevar.

Lo más importante es que no te agobies ni tengas miedo a los primeros días, recuerda que tu instinto maternal no te va a fallar, pero para que te sea más fácil queremos darte algunas pistas sobre cómo es el primer mes de vida de tu bebé.

Da igual si eres madre primeriza o no, siempre existen dudas, está claro que si ya tienes hijos las dudas sobre los cuidados durante el primer mes es muy probable que no las tengas, pero si se te pueden plantear otras cuestiones, como por ejemplo el tema de los celos. Hoy nos queremos centrar en los primeros cuidados, en los cambios y necesidades que tiene un bebé de un mes. Hay conductas que te pueden parecer extrañas e incluso llegar a preocuparte, pero si sabes reconocerlas puedes acostumbrarte o adelantarte a ellas.

Primeros Cuidados del Bebé Recién Nacido

Cuidado del Cordón Umbilical

Seguramente, una de las indicaciones en la que más os hayan insistido antes de abandonar el hospital sea la del cuidado del cordón umbilical por el riesgo de infecciones. Eso es básico en cualquier decálogo del cuidado del recién nacido. El ombligo tiene que estar siempre limpio y seco. Tienes que lavarlo una vez al día con agua templada y jabón, y asegurarte que lo has secado bien después.

Si se cuida siguiendo las recomendaciones de enfermeros y personal sanitario, nada tiene por qué salir mal. El cordón puede lavarse con agua jabonosa y secarlo muy bien, o con alcohol para intentar que no proliferen infecciones. Seguid las recomendaciones del hospital, pero es mejor evitar la povidona (el conocido como ‘betadine’). No es necesario el uso de antisépticos salvo que lo haya recomendado el pediatra en caso de infección.

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El cordón se caerá (con la pinza) entre los 5 y 20 días de vida y se debe limpiar posteriormente a diario hasta el cierre completo de la piel. Si observáis que el cordón umbilical enrojece, se hincha, huele mal o supura, hay que acudir al pediatra.

Higiene del Bebé

La higiene del bebé es otra de las cosas que generan muchas dudas en los papis primerizos. Principalmente son tres cosas las que debes tener en cuenta:

El Baño del Bebé

Durante mucho tiempo ha imperado la cultura del lavado diario: cuanto más mejor. Hoy en día esta costumbre está generando multitud de problemas de alergias, sensibilidad tópica, rojeces… La capa protectora natural de la piel del bebé es más sensible y débil que la de un adulto, por lo que lavar al recién nacido todos los días puede ser contraproducente. En ese caso es mejor lavar al bebé en días alternos o bien cada tres días.

No se debe sumergir completamente al bebé en el agua hasta que hayan pasado 48 horas desde la caída del cordón umbilical. Por lo que hasta que esto ocurra lo mejor es bañarlo con una esponja empapada en agua tibia limpiando todo menos la parte del ombligo. Cuando ya se le haya caído y curado ten en cuenta que el agua tiene que estar a 37º C, utiliza jabón con ph neutro y sécalo muy bien después. Con la temperatura del agua conviene usar el sentido común: ni excesivamente caliente ni fría.

Las Uñas

Con las uñas, y como decimos, hay que aplicar el sentido común. Si tienes buen pulso se las puedes cortar cuando quieras, pero eso sí, debes tener muchísimo cuidado para no pillar piel. Utiliza unas tijeras de punta redondeada que normalmente vienen en el kit de higiene del bebé. Las uñas de los bebés son muy finitas y están muy pegadas por eso hay gente que prefiere esperar a que estén un poquito largas para cortarlas con más seguridad. Otra opción es limarlas, pero también debes tener cuidado y hacerlo con mucha suavidad. Decidas limarlas o cortarlas tienes que dejarlas rectas.

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El Culito y la Zona del Pañal

Los cambios de pañal se tienen que hacer con mucha frecuencia para que la piel no se irrite. Toallitas húmedas, ¿sí o no? Depende… Aunque el mercado está lleno de toallitas hipoalergénicas tolerantes con la delicada piel del bebé, lo ideal es limpiar la zona con agua y jabón (sin frotar mucho) y aclarar luego los restos de jabón con agua. Con cada cambio de pañal lavar con agua tibia y jabón suave neutro, evita usar toallitas, sobre todo si estás en casa. Importante que no se quede húmedo la zona y sólo pon cremita si está irritado.

De esta forma se evita el contacto de la toallita con el culito del bebé, algo que, si se repite mucho, puede llegar a ser abrasivo. Si no es posible porque estamos fuera de casa o porque nos resulta más cómodo, la limpieza con toallitas deberá hacerse siempre de adelante hacia atrás. Es decir, de los genitales hacia el ano. Si es niño, limpia bien todos los pliegues y si es niña es importante limpiar siempre de delante hacia atrás para no arrastrar heces hacia la vagina y lavar bien los labios mayores y menores.

Pero a veces, incluso siendo totalmente cautelosos con la higiene de esta zona del cuerpo del recién nacido, la piel del culito tiende a enrojecerse e irritarse: es normal. En ese caso se tratará la zona con una crema de base acuosa antes de poner un pañal limpio.

La Piel

Como ocurre con el baño, durante años ha estado muy asentada la cultura de embadurnar al bebé todos los días en crema después del baño. Y esto puede estar bien en los primeros días, donde la piel suele ser más fina. Pero si, con el paso de las semanas, observamos que la piel de nuestro bebé no tiene ningún problema y tiene una apariencia sana e hidratada, no hay que poner cremas. Algo que sí es recomendable hacer a diario es un “ritual” de masaje.

La piel del recién nacido es muy fina y delicada y tiende a escamarse sobre todo por la zona de las muñecas y los tobillos. Hidratar después del baño con aceites vegetales (caléndula o almendras) o cremas que sean específicas para bebés y que no contengan parabenos ni perfume.

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La Nariz

Los bebés no pueden expulsar sus moquitos de forma voluntaria, por lo que si observamos que estos se acumulan y el pequeño tiene dificultad para respirar, se intentará reblandecer estas secreciones con suero fisiológico o con agua marina que venden específicamente en farmacias para bebés. Suero fisiológico es la mejor opción si el bebé tiene mucosidad o secreciones. Colócalo tumbado boca arriba y con la cabeza girada hacia un lado le introduces el suero en el orificio nasal superior. Repite la misma operación con la cabeza girada hacia el otro lado. Una vez que lo hayas hecho, incorporarlo para que expulse los moquitos.

Las Orejas y los Ojos

Las orejitas, la nariz y los ojos son zonas delicadas. Moquitos, legañas y cera se retirarán con todo el cuidado posible y de la forma menos invasiva. Para limpiar las orejas del recién nacido, no se recomienda introducir bastoncillos. Es habitual que los recién nacidos presenten legañas.

Temperatura y Abrigo

Es recomendable mantener una temperatura ambiental de entre 22 y 25ºC., existe la tendencia a pensar que el bebé tiene frío y lo abrigamos demasiado. Hay padres que pecan de abrigar en exceso a los recién nacidos. Otros que creen que están bien igual de abrigados que nosotros. El mejor termómetro para averiguar si el bebé tiene frío, calor o está bien, es tocar su espalda o cuello, y en función de eso abrigarlo más o menos.

Evitar abrigar excesivamente al recién nacido. Las prendas de vestir recomendadas deben ser de algodón, cómodas, holgadas y fáciles de colocar. Existe una creencia bastante asentada sobre cubrir la cabeza del bebé con un gorrito porque por esa zona se pierde mucho calor corporal. Su ropita deberá lavarse separada de la de los adultos, evitando siempre agentes químicos que puedan ser irritantes para su piel como suavizantes.

Postura del Recién Nacido

La postura más segura para dormir es tumbado boca arriba, sobre su espalda, permitiendo movilizar la cabeza y evitando que ésta se apoye siempre sobre el mismo lado. Dormir boca abajo o de lado, se asocia con mayor riesgo de muerte súbita, por lo que no se recomienda. Cuando no esté dormido puedes colocarlo boca abajo, siempre en presencia de un adulto que vigile.

La deformidad de la cabeza por estar apoyada siempre de la misma forma es frecuente. Para prevenir la plagiocefalia postural es importante realizar cambios de postura, es decir, alternar la posición de la cabeza en la cuna, que no la tenga siempre hacia el mismo lado.

Suplemento Vitamínico

Todos los bebés recién nacidos necesitan suplementar la lactancia con vitamina D. Ya te lo habrá recetado el pediatra, pero te recordamos que son unas gotitas que se introducen directamente en la boca, una vez al día, desde los primeros días de vida y hasta nueva recomendación del pediatra (suele ser durante varios meses hasta un año).

Curiosidades Normales del Recién Nacido Durante las Primeras Semanas

Ojalá y los bebés vinieran con manual de instrucciones, seguro que nos ahorraríamos muchas preocupaciones. Como ya hemos comentado antes, el primer mes de vida está lleno de cambios y es probable que no sepas a lo que te enfrentas. Para que no te preocupes de manera innecesaria vamos a detallar las curiosidades que son normales en tu bebé para que no te pillen de sorpresa:

  • Estornudos: Es muy normal que estornude y eso no significa que esté resfriado o que tenga alergias. Estornudar le permite mantener su nariz despejada de cualquier partícula de polvo o restos de leche. Si hay moco nasal abundante, tos y respira con dificultad debes visitar al pediatra.
  • Hipo: No hay que hacer nada especial para quitarle el hipo, se irá por sí solo. Se produce con mucha frecuencia y se debe a la inmadurez de su sistema nervioso y digestivo.
  • Ruido nasal: También es normal que los bebés hagan mucho ruido al respirar y al dormir. La cavidad de sus fosas nasales es muy pequeña y esto provoca un pequeño silbido cuando respira. Si tiene apneas prolongadas no es normal.
  • Bizquear: Los bebés desvían los ojos porque todavía no saben enfocar la vista y les cuesta girar ambos ojos en la misma dirección. Esto desaparece entre los 5 o 6 meses.
  • El sueño: Los recién nacidos tienen un patrón de ciclos de actividad y sueño muy variables a lo largo del día. Suelen dormir hasta 16 horas o incluso más, dependiendo del bebé, con periodos de 3 a 4 horas seguidas. No distinguen entre el día y la noche por eso es importante que lo ayudes a identificarlos. Cuando sea de día que duerma con luz en la habitación y cuando sea de noche procura que haya oscuridad.

Ya os habrán advertido de lo poco que dormiréis en vuestra recién estrenada etapa. Es normal porque los recién nacidos no tienen la capacidad de dormir ocho horas seguidas como hacemos los adultos: su estómago aún es muy pequeño y no resiste dormir del tirón sin sentir hambre y despertar en mitad de la noche. Aunque lo más establecido es que durante la noche se alimente al bebé cada tres horas, esto no es matemático: si ha pasado ese tiempo y el bebé duerme tranquilo no es necesario interrumpir su descanso para alimentarlo si él no lo pide. Pero como siempre, cada bebé es un mundo: los hay muy dormilones que duermen toda la noche y otros que les cuesta más y se despiertan y lloran.

Contacto Piel con Piel

Desde un punto de vista más humanizado, lo más recomendable es permitir que el bebé y la mamá entren en contacto nada más se produzca el parto. Lo ideal es que la primera persona que toque, huela y sienta el bebé en sus primeras horas de vida sea la mamá. Por razones fisiológicas, pero también psicológicas: el contacto con la mamá ayuda a regular su temperatura y permite al bebé tomar bacterias de su madre que serán muy importante para la formación de su sistema inmunológico. Y además le ayudará a sentirse protegido y a identificar quién es su mamá.

El bebé tiene el instinto de succión nada más nacer y si se deja a este sobre el vientre de la madre, el pequeño “trepará” solo hasta alcanzar el pecho de la madre. A veces, por razones médicas, el parto no sale como la mamá o la pareja quiere (cesárea u otras complicaciones). En ese caso el papá es el que debe proporcionar al bebé el primer contacto piel con piel.

Costra del Lactante

Algunos bebés, ya se alimenten de leche materna o no, podrían presentar en las primeras semanas lo que se denomina “costra del lactante”. Es un tipo de dermatitis seborreica que no tiene mayores implicaciones y que tenderá a desaparecer sola. Pero si se quiere eliminar por estética, se recomienda hacerlo con una gasa limpia impregnada en aceite de oliva o de almendras para reblandecer el tejido. Se aplicará masajeando con mucho cariño la zona.

Primera Visita al Pediatra

Normalmente la primera visita del bebé a su pediatra es entre los 3 o 5 días después del alta hospitalaria. En esta cita revisará su salud en general y te hará preguntas sobre su comportamiento, cómo se está alimentando, horas de sueño, pipis y cacas... etc. Además:

  • Pesar al bebé y medir su longitud y su circunferencia craneal.
  • Observar la vista, la audición y los reflejos del recién nacido.
  • Exploración física completa al bebé.
  • También te hará recomendaciones sobre cómo puede afectar el ambiente de su casa a su bebé. Por ejemplo, fumar en casa puede perjudicar la salud del pequeño de muchas formas.

Hacer Colecho con tu Bebé de Forma Segura

El colecho es una opción más cuando ya estamos con nuestro bebé en casa después de haber dado a luz y sobre todo si la alimentación es lactancia materna. Se trata de una práctica en la que los bebés duermen con los padres en la misma cama o en cunas de colecho (que están pegadas a la cama. Si has decidido hacer colecho te damos algunas recomendaciones de profesionales para practicarlo de forma segura:

  • Sólo se recomienda el colecho si el bebé es saludable y ha nacido a término.
  • Es beneficioso si es amamantado a demanda tanto de día como de noche.
  • Ninguno de los adultos que va a compartir cama con el bebé fuma (aunque no lo haga en presencia del bebé).
  • Ninguno de los adultos que va a compartir cama con el bebé ha consumido alguna bebida alcohólica, drogas o medicamentos que provoquen un sueño más profundo del habitual.
  • El bebé siempre debe acostarse boca arriba. Nunca boca abajo ni de lado.
  • No debes arropar demasiado al bebé ni ponerle excesivo abrigo para dormir. La temperatura de la habitación no debe superar los 20ºC.
  • No cubras la cabeza del bebé.
  • Los bebés deben dormir en superficies firmes, limpias y seguras
  • Evita edredones y almohadas extra que puedan tapar accidentalmente la cabeza del bebé.
  • Asegúrate de que el bebé no pueda caerse de la cama ni quedar atrapado entre la cama y la pared o cabecero.
  • Despeja la cama de cordones, juguetes, etc.
  • No permitas a ningún animal doméstico compartir la cama con el bebé.
  • Asegúrate de que tu pareja sabe que el bebé está en la cama si no os acostáis al mismo tiempo.
  • Si en la cama duerme otro niño mayor, que sea el adulto el que se sitúe siempre entre el bebé y el niño más mayor.

¿Qué debes evitar?

Igual que existen recomendaciones sobre los comportamientos que debes hacer para cuidar de manera correcta al recién nacido hay otras que no debes hacer o preferiblemente tienes que evitar, como por ejemplo:

  • Exponer al recién nacido al humo del tabaco, entre otros efectos perjudiciales, aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante.
  • El consumo materno de cualquier sustancia tóxica (alcohol, tabaco, etc.).
  • Que vaya en coche sin el dispositivo de seguridad adecuado.
  • Contacto del recién nacido y del lactante durante los primeros meses de vida con cualquier persona con enfermedades infectocontagiosas (con catarro, tos, vómitos, diarrea), por el riesgo de contagio de enfermedades que en ellos pueden ser más graves.

El embarazo es una etapa de la vida en la que hay que prestar especial atención a los cuidados de salud para evitar complicaciones y vivir el parto y nacimiento del bebé de forma satisfactoria. Desde el punto de vista emocional, estas etapas (embarazo, parto, puerperio y nacimiento) van a suponer una serie de cambios que requieren de una gestión emocional adecuada con una adaptación progresiva en ambos progenitores y de la familia en su conjunto. El bebé es un ser frágil. Es difícil, comprender qué le pasa, nos asusta y no sabemos cómo actuar, además de que es necesario realizar un seguimiento del estado de salud del hijo, pero también de la madre, que son necesarios conocer adecuadamente.

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