Estómago Revuelto en el Tercer Trimestre del Embarazo: Causas y Remedios
"Tengo el estómago revuelto." Esta frase es parte común del lenguaje cotidiano y casi todos la hemos usado alguna vez. Ese estado desagradable en el que uno se siente mal, tiene la sensación de que el "estómago se le sube" y considera si es mejor dirigirse al baño, no es nada raro. Esta expresión popular describe un estado en el que una persona tiene sensación de malestar o leve presión en la zona del estómago, a menudo acompañada de falta de apetito, debilidad y a veces ganas de vomitar. Es una percepción subjetiva que puede ser una reacción a diversos estímulos físicos y psicológicos.
En terminología médica, este estado se conoce como "náusea", que es una forma de malestar que a veces (pero no siempre) culmina en vómitos. A primera vista, las náuseas pueden parecer un problema simple con una solución simple: comimos algo malo, nos sentimos mal, y después de un tiempo estamos bien de nuevo. Sin embargo, la realidad es más complicada.
Causas Comunes del Estómago Revuelto Durante el Embarazo
Durante el embarazo, es normal sentir molestias asociadas a los cambios internos y, dependiendo en qué etapa del embarazo se encuentre la mujer, notará unos síntomas u otros. Es el caso de las molestias digestivas, que se ven favorecidas por los cambios hormonales (en concreto, por el aumento de progesterona) y por el creciente tamaño del útero. En el embarazo, las indisposiciones del estómago y el intestino son frecuentes, como el ardor de estómago o reflujo, el estreñimiento o los gases. Y la diarrea es una de esas molestias que pueden aparecer, a veces como un síntoma del embarazo, por los cambios hormonales.
Entre un 50 y un 90 por ciento de las mujeres experimentan náuseas a lo largo del embrazo. No se sabe muy bien por qué sucede, aunque se sospecha que puede deberse al aumento de una hormona en las primeras semanas del embarazo, la gonadotropina coriónica humana (HCG), la que detectan los tests de embarazo. Por eso suelen aparecer a partir de los 15 días, cuando los niveles de esta hormona empieza a crecer y en la mayoría de los casos, desaparecen alrededor del tercer trimestre, cuando desciende. Pero algunas en alguna futuras mamás pueden permanecer hasta el momento del parto. “Las náuseas y vómitos son más frecuentes en el primer trimestre.
Durante el embarazo se distinguen dos causas principales que pueden explicar la indigestión. A medida que el bebé crece en el interior del útero, va aumentando la presión que su cuerpo ejerce sobre los distintos órganos localizados en el abdomen de su madre.
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Además, ¡cómo no! las hormonas, que relajan los músculos del sistema digestivo, que repercuten en el proceso de la digestión. “Durante la gestación, se producen una serie de cambios para adaptarse a las necesidades del bebé en crecimiento. Por un lado, las propias hormonas, como la progesterona, relajan los músculos del tracto gastrointestinal, lo que disminuye la motilidad y puede causar estreñimiento y acidez y digestiones más lentas.
Adicionalmente, un cambio que puede provocar diarrea es el aumento de los niveles de prostaglandinas, unas hormonas presentes en todo el cuerpo. Otra razón por la que aparecen los retortijones y la diarrea es que algunas mujeres embarazadas se vuelven sensibles a determinados alimentos.
Tomar vitaminas prenatales es bueno tanto para tu salud, como para la de tu bebé en crecimiento. Pero estas vitaminas pueden causar molestias estomacales, retortijones y diarrea.
Posibles causas adicionales:
- Infecciones: Las infecciones bacterianas, víricas y parasitarias pueden causar diarrea.
- Cambios en la dieta: Cuando te enteras de que estás embarazada, es posible que hagas cambios bruscos en tu dieta para asegurarte de que tu bebé recibe los nutrientes que necesita o evitar el estreñimiento.
- Estrés y ansiedad: Las náuseas no tienen que ser solo un asunto físico. Estrés, ansiedad, pánico o tensión emocional intensa pueden desencadenar síntomas somáticos, y el estómago es uno de los primeros órganos en reaccionar al estrés psicológico.
Complicaciones de la Diarrea Durante el Embarazo
La deshidratación y la malabsorción pueden ser complicaciones graves de la diarrea. La diarrea puede causar deshidratación, lo que significa que el cuerpo carece de suficiente líquido y electrolitos, unos minerales presentes en la sangre, para funcionar correctamente. La diarrea también puede causar malabsorción. Si no se absorben suficientes nutrientes de los alimentos que se ingieren, se podría sufrir desnutrición. La malabsorción de grasas puede conducir a una deficiencia de vitamina K, dando lugar a una posible hemorragia postparto.
Padecer diarrea no suele ser un problema digestivo grave, pero sí puede provocar complicaciones en el embarazo si los síntomas son continuos.
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Remedios y Recomendaciones para Aliviar el Estómago Revuelto
En cualquier caso, si la embarazada presenta alguna de estas molestias y no se reduce con los consejos y recomendaciones generales, siempre debe consultar al especialista antes de automedicarse. Muchos fármacos no deben ser utilizados durante la gestación y tomarlos podría poner en peligro la salud del bebé.
Recomendaciones generales:
- Dieta: Comer poco muchas veces: Esto quiere decir, ingerir poca cantidad de comida, pero muchas veces al día, en lugar de darnos grandes banquetes solo tres veces diarias. El objetivo es que el estómago nunca esté vacío, lo que ayuda a prevenir las náuseas. Comer lentamente, masticando despacio todos los alimentos. Decántate por preparaciones a la plancha o al vapor, escalfadas o pasadas por agua. Evita las comidas copiosas. El proceso de digestión es más lento y largo, lo que favorece las náuseas. Evita comidas pesadas y ciertos alimentos como frituras, picantes, café, té, chocolate, cítricos, tomate, refrescos... En general, se aconseja no comer alimentos picantes o muy aderezados con especias, ni los que desprenden olores fuertes, como la cebolla, el queso, el pescado o la leche (puede pasar en algunos casos). Evita los alimentos ricos en grasas, como los quesos muy curados, fritos, rebozados, alimentos procesados, bollería y repostería industrial. Al reemplazar los alimentos intentan que sean de la misma familia para no provocar carencias nutricionales. Evita los guisos muy contundentes, elaborados con productos muy grasos. Los platos muy olorosos suelen acentuar las náuseas.
- Hidratación: Asegúrate de beber mucha agua, zumo y caldo para rehidratarte y reponer los electrolitos que tu cuerpo ha perdido. Mantente hidratada: Hidratarse es fundamental, aunque puede que no digieras todos los líquidos igual de bien. Incrementa el consumo de líquidos a lo largo del día y fuera de las comidas.
- Probióticos: También es recomendable añadir probióticos a tu dieta. Los probióticos son bacterias buenas que actúan en el tracto gastrointestinal para crear un entorno intestinal saludable. También existen complementos alimenticios con cepas de probióticos que cuentan con estudios clínicos que demuestran que ayudan a reducir la gravedad y la severidad las diarreas.
- Jengibre: Jengibre rallado e infusiones. Se ha comprobado que ayuda a reducir las náuseas. Hay que eliminar la piel, y rallarlo por encima de ensaladas y otros platos, como cremas.
- Estilo de vida: Mantener un peso saludable y si es posible practicar ejercicio a diario adaptado a las circunstancias individuales y previa aprobación de tu médico. Practica ejercicios de relajación o apúntate a clases de yoga para embarazadas. Los problemas emocionales: el estrés, la depresión y el nerviosismo muchas veces se reflejan en el aparato digestivo.
- Otros consejos: Al acostarte, deja a mano galletas o pan tostado. Cuando te despiertes, quédate sentada en la cama unos minutos, no te levantes inmediatamente y come esas galletas. Los olores fuertes de algunos alimentos pueden despertar la náusea. El café puede estimular los ácidos estomacales. No tumbarse justo después de haber comido.
Recomendaciones para la acidez estomacal:
- Hacer pequeñas comidas de manera frecuente para evitar llenar el estómago, comiendo despacio y masticando bien los alimentos. De igual manera, para evitar un excesivo llenado del estómago, es mejor beber agua fuera de las comidas.
- Esperar un tiempo antes de acostarse, agacharse o hacer ejercicio después de haber comido.
- No dormir totalmente plana. Se pueden utilizar almohadones para estar un poco reclinada o alzar ligeramente el cabecero de la cama.
- Además, es recomendable que la embarazada utilice ropa cómoda y holgada, para evitar que se vea comprimida la zona del abdomen.
Qué evitar:
- Por supuesto, si fumas, elimina por completo el tabaco.
- No correr después de haber comido o por el contrario, tumbarse, suele aumentar la sensación de náuseas.
- Aunque no notes náuseas, tanto el alcohol como el tabaco debes eliminarlos durante todo el embarazo y la lactancia.
- Al contrario, durante este periodo es recomendable evitar remedios naturales para la indigestión en el embarazo de eficacia no probada o no prescritos por un profesional sanitario.
Padecer diarrea en el embarazo es uno de los trastornos digestivos más molestos, pero recuerda que si se prolonga en el tiempo o no remiten los síntomas, has de acudir a un profesional que pueda explorar las causas del problema y prescribirte un tratamiento personalizado.
Si a pesar de tomar estas medidas dietéticas las molestias en la digestión continúan, consúltalo con tu médico. Actualmente hay medicamentos que te pueden ayudar a combatir los vómitos y los ardores de estómago y aunque son la última alternativa, en ocasiones no queda más remedio.
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