Cambios en el Sabor de la Leche Materna: Causas y Soluciones
La lactancia materna es crucial para el desarrollo del bebé, proporcionando el alimento necesario durante los primeros meses de vida. Sin embargo, en determinadas circunstancias, la leche materna puede modificar su sabor, dejando de ser dulce y volviéndose salada o incluso rancia. Estos cambios pueden preocupar a las madres, pero entender las causas y soluciones puede ayudar a mantener una lactancia exitosa.
Causas del Cambio de Sabor en la Leche Materna
El sabor de la leche materna puede verse afectado por varios factores. A continuación, se detallan algunas de las causas más comunes:
1. Cambios Hormonales
Durante el embarazo y los primeros días de vida del bebé, antes de la subida de la leche, las células que fabrican la leche están separadas. Cuando sube la leche, estos espacios desaparecen y se unen. Sin embargo, en ciertas circunstancias, estas células pueden separarse, creando "vías" que conectan con el capilar sanguíneo, lo que provoca un aumento en la concentración de cloruro y sodio en la leche, dándole un sabor salado.
2. Etapas de la Lactancia
El sabor salado de la leche es más común al inicio de la lactancia, cuando se produce calostro, durante una mastitis y durante el destete.
3. Nuevo Embarazo
Cuando una mujer que está lactando se queda embarazada, la leche materna modifica rápidamente su sabor.
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4. Acción de la Lipasa
La lipasa es una enzima presente en la leche materna cuya función es digerir los glóbulos de grasa para facilitar su asimilación por el bebé. La lipasa fragmenta la grasa en porciones más pequeñas. Sin embargo, la actividad de la lipasa puede causar un olor y sabor agrio o jabonoso en la leche extraída y almacenada.
Hay madres que tienen más cantidad de lipasa en su leche, por lo que al extraerse leche, la presencia de niveles más altos de lipasa aumenta la degradación de la grasa en la leche extraída, siendo la causa de ese olor y sabor a rancio. La cantidad de lipasa es variable en la leche. Hay madres que tiene leche con más lipasa o que se activa con más facilidad. Por esa razón no todas las madres tienen estos problemas con la lipasa de su leche.
Soluciones para el Cambio de Sabor
Afortunadamente, existen varias estrategias para mitigar o prevenir los cambios en el sabor de la leche materna:
1. Descartar Problemas Médicos
Si el sabor salado persiste, es importante descartar una mastitis o un nuevo embarazo. En el caso de una mastitis, tratar la infección puede ayudar a restaurar el sabor normal de la leche.
2. Congelar la Leche Correctamente
Para evitar el sabor rancio causado por la lipasa, se recomienda enfriar la leche muy rápido después de extraerla, metiéndola en un recipiente con hielo, y una vez que está fría, congelarla rápidamente. Si esto no funciona, se puede probar a escaldarla antes de congelarla.
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En primer lugar, puedes probar, después de extraer la leche, a enfriarla muy rápido, metiéndola en un recipiente con hielo, y una vez que está fría, congelarla rápidamente. En dos o tres días puedes descongelarla y comprobar el estado. Si esto no te funciona, puedes probar a escaldarla, antes de congelarla. Una vez extraída la leche ponla en un cazo, es importante que no la pierdas de vista, se trata de esperar a que se caliente y en los bordes comiencen a salir pequeñas burbujas (o bien si tienes un termómetro de cocina, que llegue a 60 °C) este será el momento de apagarla, y enfriarla rápidamente, como hemos hablado en el punto anterior.
3. Dieta Materna
Aunque la dieta materna influye poco en la composición de la leche, es importante mantener una alimentación variada y equilibrada. Observa la aceptación de tu bebé en la toma siguiente, cuando tomes algún alimento diferente de tu dieta habitual. Si rechaza el pecho por el sabor o está alterado, deja de tomarlo unos días y prueba más adelante.
De forma tradicional se ha dicho que la madre lactante debe eliminar de su dieta alimentos como espárragos, coles, cebolla, ajo, etc. ya que contienen sustancias volátiles o aceites esenciales que le aportan a la leche aromas y sabores amargos que puede que al bebé no le gusten. Además hay que tener en cuenta que esto no ocurre con los mismos alimentos en todos los bebés. Por estas razones, es importante que realices una dieta en la que estén presentes todos los grupos de alimentos y reduzcas únicamente la cantidad de aquéllos que a tu bebé no le gusten.
4. Consideraciones sobre la Lipasa
Si la leche tiene un olor agrio es a causa de la acción de la lipasa sobre la grasa de la leche materna. La lipasa es una enzima contenida en la leche materna cuya misión es empezar a digerir los glóbulos de grasa de la leche. La lipasa fragmenta la grasa en porciones más pequeñas para que al organismo del bebé le sea más fácil poder digerir y asimilar esta grasa. Por tanto la función de la lipasa es prodigiosa y muy útil para el bebé.
No, la leche no es mala para él. No se va a poner enfermo ni es que la leche se haya pasado. Además los bebés ya conocen este sabor de la leche. Cuando tienen regurgitaciones, y la leche les llega directamente del estómago la lipasa también ha actuado y ya está predigerida, por lo que el sabor para ellos no es nuevo.
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¿Qué hacer si el bebé rechaza la leche con sabor alterado?
Algunos bebés rechazan la leche, puede pasar. Hay bebés que no aceptan la leche con este sabor agrio y se niegan en redondo a tomarla. Mostrando una clara preferencia por la leche fresca refrigerada o recién extraída.
A pesar de que hay bebés que pueden rechazar mamar, la leche no les va a hacer ningún mal y no es necesario desechar la leche.
La Lactancia Materna y los Cólicos del Lactante
Los cólicos del lactante son un problema muy habitual en bebés de 0 a 3 meses. Los cólicos del lactante son un episodio de llanto repentino y duradero que se produce al menos 3 días a la semana desde la tercera semana de vida hasta los 3 meses, aproximadamente (la conocida regla del 3).
Los únicos alimentos que se deben evitar si tu hijo tiene gases son los estimulantes y la leche de vaca. Entre los primeros encontramos la cafeína, la teína o el cacao que, al ser excitantes, pueden poner nervioso al bebé, lo cual puede aumentar los cólicos ya que el factor emocional es fundamental en su aparición. En cuanto a la leche de vaca, contiene una serie de proteínas que son muy alergénicas y, si tu bebé tiene alergia a las proteínas de la leche de vaca (PLV), puede causarle problemas de digestión y llantos como los cólicos.
Olor agrio, jabonoso o metálico
Es probable que la leche tenga un olor agrio muy marcado, incluso puede presentar un olor jabonoso o metálico.
¿Es mala la leche con olor agrio para el bebé?
No, la leche no es mala para él. No se va a poner enfermo ni es que la leche se haya pasado. Además los bebés ya conocen este sabor de la leche. Algunos bebés rechazan la leche, puede pasar. Hay bebés que no aceptan la leche con este sabor agrio y se niegan en redondo a tomarla. Mostrando una clara preferencia por la leche fresca refrigerada o recién extraída.
Olor rancio o ácido por oxidación
Si el olor es más rancio o ácido, es posible que sea más un efecto de la oxidación, que de las lipasas.
¿Qué hacer con la leche materna con olor extraño?
Este olor te lleva a rechazar darle la leche al bebé, pero algunos niños no tienen reparo alguno a consumir la leche. Puedes antes probar a mezclarla con otra leche fresca, hasta que consigas una mezcla aceptable para el bebé. Si no te sirve, úsala para otra cosa.
Sabor de la Leche Materna
Es una pregunta más común de lo que parece: ¿a qué sabe la leche materna? Ya sea por curiosidad, por empatía con el bebé o por simple interés, muchas madres (y padres) se lo preguntan. Aunque cada persona puede percibir sabores de forma distinta, hay algunas características generales que definen el sabor de la leche materna. La leche materna tiene un sabor ligeramente dulce, suave y cremoso, similar al de la leche de almendras o a un toque de leche con azúcar.
El sabor puede variar ligeramente de una toma a otra, e incluso a lo largo del mismo día. Aunque no lo puedan decir, la mayoría de los bebés encuentran la leche materna agradable, familiar y reconfortante.
Es normal que la leche materna congelada tenga un sabor algo diferente al descongelarla. Esto se debe a la acción de una enzima llamada lipasa, que ayuda a descomponer las grasas. No es perjudicial, pero puede generar un sabor y olor metálico o jabonoso.
La leche materna tiene un sabor suave, dulce y cambiante que se adapta al paladar del bebé. Es un alimento vivo, en constante evolución, que no solo nutre, sino también conforta.
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