¿Por qué mi bebé llora en el capazo? Causas y soluciones

25.10.2025

Un bebé llorando te hace saber que tiene hambre, que no está cómodo, que se siente inseguro o incluso que tiene gases. Dado que tu bebé no puede verbalizar sus necesidades, la única forma que tiene de comunicarse es el llanto, y es normal que un recién nacido llore entre una y cuatro veces al día. Aunque casi siempre puedas interpretar los llantos de tu pequeño, a veces puede ser difícil saber por qué llora y cómo puedes consolarlo. Como madre, te corresponde averiguar por qué llora.

Con el tiempo, mejorarás en la interpretación de las señales (llantos) de tu bebé y sabrás cómo hacer que deje de llorar respondiendo a sus señales. Al cabo de un tiempo, empezarás a reconocer las diferentes formas de llorar de tu bebé. Por ejemplo, el llanto de tu pequeño cuando tiene hambre puede ser totalmente distinto al llanto que indica que se siente angustiado. Puede ser una tarea difícil, pero eres la persona indicada para hacerlo: ¡confía en tus habilidades!

Posibles razones por las que tu bebé llora en el capazo

Entender las razones detrás de este llanto puede ser fundamental para proporcionarle a tu pequeño/a el confort y la seguridad que necesita. El capazo es uno de los accesorios indispensables para el paseo de tu bebé, ofreciéndole un espacio acogedor para descansar y dormir. Sin embargo, si notas que tu bebé llora con frecuencia al estar en el capazo, es importante investigar las posibles causas. Aquí te presento algunas de las principales razones por las que tu bebé puede estar llorando:

  1. Incomodidad: Es importante revisar si está cómodo, si tiene hambre, si está sucio o mojado, si tiene frío o calor, o si simplemente necesita contacto físico y cercanía. También es posible que el capazo no sea lo suficientemente acolchado o que la posición en la que se encuentra le resulte incómoda.
  2. Hambre: Presta atención a si tu bebé indica que tiene hambre; por ejemplo, tal vez se da golpes en los labios o se lleva las manos a la boca.
  3. Pañal sucio: Como recién nacido, tu bebé hace pis y caca con bastante frecuencia, y quizá llore porque tiene el pañal mojado o manchado y está incómodo. Los cambios frecuentes de pañal pueden hacer que esté cómodo y reducir el riesgo de dermatitis del pañal.
  4. Calor o frío: Es posible que tu bebé esté llorando porque tiene demasiada o muy poca ropa puesta. Te recomendamos vestir a tu bebé con el mismo número de capas que llevas tú.
  5. Cansancio: Algunos bebés necesitan llorar un poco antes de dormirse por la noche. Colócalo en su cuna boca arriba y déjalo tranquilo. Si está cansado, no tardará en dejar de llorar y quedarse dormido.
  6. Estrés o necesidad de liberar energía: Es posible que tu bebé llore en distintos momentos del día sin motivo aparente. El llanto puede ser una forma de aliviar la tensión o gastar parte de su exceso de energía. Es posible que tu bebé se quede más tranquilo después de esos episodios de llanto y pueda echarse la siesta o dormirse de una forma más tranquila.
  7. Miedo a lo nuevo y desconocido: Si es la primera vez que tu peque va en el capazo, es posible que lo extrañe y le haga sentir incómodo ya que hay bebés más susceptibles a los cambios.
  8. Limitación de movimiento: ¿No me puedo mover, mamá?
  9. Etapa de crecimiento: Nos guste o no -generalmente nada a los papás-, nuestros peques se hacen grandes, y no solo de edad, sino de tamaño. Cuando tu bebé no hace mucho más que dormir y comer, es el accesorio perfecto para él. En este caso, solo te queda resignarte y cambiar el capazo por la silla de paseo.

Para saber si el llanto del bebé en el capazo se debe a alguna incomodidad o molestia, es importante observar su postura y expresión facial, verificar si tiene hambre, frío, calor, necesita un cambio de pañal o está cansado. También es útil revisar si el bebé está cómodo en el capazo y si el espacio es adecuado para su descanso.

16 métodos para calmar a un bebé que llora

En los primeros meses, lo mejor es responder a los llantos de tu bebé lo antes posible. Así, le aseguras que estás ahí y que respondes a sus necesidades. No pienses que esto es malcriar a tu pequeño. No es así. Responder a los llantos de tu bebé rápidamente puede hacer que deje de llorar y que llore menos a largo plazo. Con un poco de ensayo y error, puedes empezar a ver qué funciona para tu pequeño. Si sabes por qué llora tu bebé (por ejemplo, si necesita que le den de comer o que le cambien el pañal), es más fácil hacer que deje de llorar, pero a veces tendrás que explorar diferentes opciones para calmar y consolar a tu bebé cuando no deja de llorar.

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Prueba estos métodos para tranquilizar a tu bebé y sabrás cuáles hacen que deje de llorar:

  1. Envuelve a tu bebé: Envolver a tu bebé en una manta puede darle sensación de seguridad. Tendrás que dejar de envolver a tu pequeño cuando veas señales de que intenta darse la vuelta, lo que podría ocurrir cuando tenga unos 2 meses.
  2. Lleva a tu bebé a una habitación oscura o poco iluminada: Esto puede funcionar bien si, por ejemplo, tu bebé está abrumado por demasiada actividad. Coloca a tu bebé en su cuna boca arriba, con la habitación oscura o poco iluminada. Si tu bebé tiene menos de 2 meses, quizá prefieras envolverlo primero.
  3. Dale a tu pequeño un baño relajante: El agua tibia puede hacer que tu bebé se tranquilice.
  4. Coge a tu bebé y acaríciale la cabeza o dale suaves palmaditas en la espalda o el pecho.
  5. Haz que tu bebé eructe: Si crees que tu bebé puede tener gases después de comer, es conveniente que le hagas eructar con frecuencia después de las comidas.
  6. Acerca al bebé hacia tu pecho y respira profundamente mientras lo tienes cerca de ti: El contacto piel con piel puede ser un agradable consuelo para tu bebé.
  7. Reproduce sonidos relajantes: Puedes usar, por ejemplo, un dispositivo de sonido para conciliar el sueño o un ventilador. Es posible que estos sonidos y vibraciones le den a tu pequeño sensación de seguridad.
  8. Ponle música suave: Quizá tu bebé se calme con los sonidos de, por ejemplo, música clásica relajante.
  9. Cántale o habla con él: Tu voz puede tranquilizar a tu pequeño. Y, aunque no tengas la mejor voz para cantar, puedes cantarle o tararearle una nana.
  10. Mece a tu bebé: Balancearte con el bebé en una mecedora o una hamaca puede recordarle el movimiento del interior del vientre materno. También puedes balancear a tu bebé con los brazos para imitar ese movimiento.
  11. Coloca a tu bebé en un columpio o una hamaquita: Este movimiento puede tener un efecto calmante.
  12. Sal a pasear con tu pequeño: Ponlo en su cochecito y vete a dar un paseo por la manzana o por un parque cercano.
  13. Llévalo de paseo en el coche: Coloca a tu bebé en su silla de coche y conduce por el barrio. Las vibraciones del coche pueden ayudar a calmarlo.
  14. Lleva a tu bebé en una mochila portabebés: Coloca a tu bebé en una mochila portabebés y camina por la casa mientras haces tus cosas o sal a dar un paseo al aire libre. El movimiento y estar cerca de ti pueden hacer que tu bebé se sienta seguro.
  15. Haz que tu bebé se chupe el dedo o dale un chupete: Algunos bebés se relajan con el movimiento de succión. Al darle un chupete, por ejemplo, puedes hacer que se calme cuando todavía no es la hora de comer. Sin embargo, ten en cuenta que, si le das el pecho, debes esperar a que tu pequeño tenga al menos un mes antes de darle un chupete. No lo obligues a usar el chupete si a tu bebé no le gusta.
  16. Cogerlos en brazos y caminar con ellos durante cinco minutos: El equipo descubrió que cuando la madre caminaba mientras llevaba al bebé, los que lloraban se calmaban y su ritmo cardíaco disminuía en 30 segundos. Pasado ese tiempo todos los bebés del estudio habían dejado de llorar y casi la mitad se había dormido.
  17. Déjalo un tiempo a solas en la cuna: Colócalo boca arriba en su cuna y deja que llore. Quizá esté cansado. De hecho, algunos bebés no pueden dormirse sin llorar o incluso lloran dormidos. Quizá hayas probado muchas formas de calmarlo, pero sigues sin conseguirlo.

Consejos adicionales

  • Asociar el capazo con la hora de la siesta le hará más sencillo todo el proceso y le será más agradable. Para ello, lo mejor es establecer la misma rutina que tenga en su cunita. Trata de ayudarle con el contacto visual, la voz en calma y ligeros movimientos para mecerle y tranquilizarlo.
  • Si tu peque es de los que lo extraña porque le supone un cambio nuevo, puedes hacer que se sienta más cómodo utilizando elementos que ya le son familiares. Por ejemplo, usar una manta de apego, su juguete favorito, o incluso una prenda tuya para que pueda sentirte cerca.
  • Asegurarnos de que sus necesidades básicas están cubiertas: hambre, sed, pañal limpio, que no tienen gases por echar después de las tomas, entre otras cosas.

¿Cómo mantener la calma cuando tu bebé llora mucho?

En estos momentos, es importante no tomarse los llantos de tu bebé como algo personal. No has hecho nada malo y no eres una mala madre. Recuerda que es normal que los bebés lloren como forma de comunicar sus necesidades e incluso para desahogarse.

Aquí tienes algunos métodos que te ayudarán a mantener la calma cuando tu bebé llora mucho:

  • Respira profundamente y cuenta hasta 10.
  • Deja que tu bebé llore durante 10 o 15 minutos.
  • Escucha música relajante.
  • Llama a un familiar o un amigo para que te apoyen emocionalmente; incluso puedes pedirles que te ayuden a cuidar a tu pequeño algunas horas para que puedas descansar.
  • Haz algo en casa para distraerte, como lavar los platos o pasar el aspirador; incluso puede que el sonido del aspirador calme a tu pequeño.

Hagas lo que hagas, asegúrate de que tu bebé esté seguro en su cuna o su parque o vigilado por tu pareja o por otro adulto mientras te tomas un tiempo de descanso. Si nada parece funcionar o si sospechas que tu pequeño tiene cólicos, llama a su pediatra. Quizá necesite atención médica.

En conclusión, si tu bebé llora en el capazo, es importante considerar diversos factores como la comodidad, el tamaño adecuado y la seguridad del producto. No todos los capazos son iguales, por lo que es fundamental elegir uno que se adapte a las necesidades de tu bebé. Recuerda que cada pequeño es único y puede tener preferencias distintas, por lo que es crucial observar su comportamiento y buscar soluciones personalizadas.

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