Placenta Previa y Acreta: Causas, Diagnóstico y Tratamiento

29.10.2025

La placenta es un órgano materno-fetal que se desarrolla durante el embarazo. Esta estructura se encuentra en el útero y se encarga de suplir las necesidades básicas del feto a través de la madre: la respiración, la alimentación y la excreción.

Algunos problemas durante el embarazo pueden surgir como consecuencia de alteraciones en la placenta. Uno de estos casos es la placenta previa, que se produce cuando ésta crece en la parte más baja del útero y cubre toda la abertura del cuello uterino o parte de ella.

Además, existe la placenta acreta, una condición donde la placenta se adhiere excesivamente a la pared del útero, dificultando su desprendimiento después del parto y causando hemorragia vaginal.

Tipos de Placenta Previa

A medida que avanza la gestación y el útero crece, la placenta se va desplazando por el útero. Durante los primeros meses de embarazo, es común que la placenta se encuentre en la parte más baja del útero, pero conforme avanzan las semanas de embarazo, la placenta va creciendo y situándose en la parte superior.

Una vez llega el tercer trimestre de embarazo, la placenta mide unos 22 cm y pesa alrededor de 0,5 kg. En este momento de la gestación, la placenta deberá estar ya en la parte superior del útero para dejar libre el canal del parto.

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Si esto no sucede, habrá un problema de placenta previa, en el que se pueden diferenciar los siguientes tipos:

  • Placenta de inserción baja: la placenta se encuentra en el segmento inferior del útero pero no alcanza la abertura del cuello uterino.
  • Placenta previa marginal: la placenta está al lado del cuello uterino pero no cubre la abertura.
  • Placenta previa parcial: la placenta cubre parte de la abertura cervical.
  • Placenta previa total: la placenta cubre toda la abertura cervical. Este tipo también es conocido como placenta previa oclusiva.

Por tanto, los diferentes tipos de placenta previa se distinguen dependiendo de la severidad de obstrucción uterina. Pese a ello, hay especialistas que únicamente diferencian entre placenta previa menor o baja y placenta previa completa o mayor.

Causas y Factores de Riesgo

La causa de la placenta previa se desconoce. Lo más común es pensar que esta anomalía en la placenta esté relacionada con causas uterinas o por alteraciones en la propia placenta.

No obstante, existen algunos factores de riesgo que predisponen a las mujeres a sufrir esta complicación. Son los siguientes:

  • Malformaciones uterinas
  • Embarazo gemelar o embarazo múltiple
  • Haber tenido varios embarazos previamente
  • Poco tiempo entre dos partos
  • Haber tenido un parto previo por cesárea
  • Cicatrices uterinas por abortos o cirugías previas
  • Edad materna avanzada
  • Tabaco y abuso de cocaína

La incidencia de placenta previa ha aumentado y actualmente se produce en 1 de cada 200 gestaciones.

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Diagnóstico de la Placenta Previa

El diagnóstico de placenta previa es clínico y su confirmación, ecográfica. Si no se ha realizado una ecografía en el segundo trimestre y la embarazada refiere sangrado vaginal después de la semana 20, se debe hacer una ecografía para determinar la localización de la placenta antes de explorar a la paciente por vía vaginal para evitar producir hemorragias.

Inicialmente se debe realizar una ecografía abdominal para localizar la placenta (con la vejiga parcialmente llena de orina). La resonancia magnética es también un buen medio para diagnosticar la placenta previa.

Síntomas y Tratamiento

Entre el 70% y el 80% de los casos, la placenta previa se presenta como un sangrado vaginal repentino e indoloro de sangre roja y líquida. Entre un 10% y un 20% de los casos se producen además contracciones uterinas dolorosas. Existe tendencia a que el sangrado se interrumpa espontáneamente, con la ayuda del reposo. Sin embargo, lo habitual es que comience de nuevo días o semanas después con sangrados mayores e intervalos cada vez más cortos.

Estas pacientes deben evitar las relaciones sexuales y la práctica de ejercicio físico a partir de las 20 semanas de gestación. También deben disminuir su actividad física general a partir del tercer trimestre. En placentas previas totales o parciales se debe realizar cesárea.

La paciente debe ingresar en un centro hospitalario en la primera hemorragia para una cuidadosa monitorización tanto materna como fetal. La mayor parte de las hemorragias por placenta previa suelen detenerse por sí solas. Si la edad gestacional está entre las semanas 23 y 34 se deben administrar corticoides para acelerar la maduración de los pulmones fetales. Estas pacientes pueden necesitar suplementos de hierro para corregir la posible anemia debida a la hemorragia.

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Las placentas previas estables (sin sangrado o con sangrado mínimo) deben cumplir 36-37 semanas de gestación para programar el parto. Algunos autores consideran la posibilidad del parto vía vaginal en placentas marginales cuando la distancia entre el borde de la placenta y el orificio del cuello del útero es mayor de 2 cm.

Si la hemorragia es moderada y el embarazo es mayor de 34 semanas, o si el sangrado se va incrementando progresivamente tras haberse interrumpido después de una hemorragia inicial, se debe realizar una cesárea si la paciente ha recibido corticoides durante el embarazo (y por tanto se supone una adecuada maduración de los pulmones del feto). Si no los hubiera recibido porque su primera hemorragia se produjo después de la semana 34, se debe realizar una amniocentesis para valorar la madurez pulmonar del feto. Si la amniocentesis indica que los pulmones del feto están maduros se debe realizar una cesárea.

Placenta Acreta: Diagnóstico y Tratamiento

La Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta (UMPA) de Vall d’Hebron reduce las complicaciones asociadas a la placenta accreta. Esta patología se produce cuando la placenta invade la pared muscular del útero.

Muchas de las mujeres que sufren placenta accreta no se diagnostican hasta el momento del parto, cuando la placenta no se desprende espontáneamente y se intenta una extracción manual, que puede causar lesiones y sagrados importantes. Por este motivo, sería necesario mejorar la detección previa de esta patología.

En Vall d’Hebron, ecografistas especializados estudian particularmente pacientes con antecedentes de cesárea y placenta previa. Este grupo de gestantes es el de máximo riesgo para desarrollar la patología.

Como remarca el Dr. Manel Casellas, siempre que se hace una ecografía a una embarazada se tendría que investigar el antecedente de cesáreas y determinar si la placenta es previa, es decir, si la placenta está obstruyendo el cuello uterino. “En estos casos, se tendría que evaluar la presencia de signos ecográficos sugestivos de accretismo con el fin de hacer un diagnostico antes del parto. Este aspecto es primordial porque permite remitir a la paciente a un centro especializado y poner en marcha toda la estrategia terapéutica”, señala el Dr. Manel Casellas.

Hay otros factores de riesgo para esta patología, como cirugías previas en el útero, legrados previos, radiación en el útero, edad avanzada, fecundación in vitro o tabaquismo. “Pero el que más se relaciona con la placenta accreta son las cesáreas previas. Y cuantas más cesáreas, más riesgo”, enfatiza el Dr.

Para reducir las complicaciones durante el parto que puede causar la placenta accreta, los profesionales de la UMPA programan el parto para la semana 34. El objetivo de programar el parto por cesárea (unas dos o tres semanas antes de llegar a término) es evitar un inicio espontáneo del parto que puede conducir a complicaciones fundamentalmente hemorrágicas.

Como explica el Dr. Manel Casellas, jefe de la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta y médico del Servicio de Obstetricia de Vall d’Hebron, “después de la extracción fetal se realiza una histerectomía, es decir, la extracción del útero, con la placenta dentro. No intentamos la extracción manual de la placenta.

Por otra parte, y para identificar posibles lesiones uretrales durante el procedimiento quirúrgico, los urólogos colocan catéteres en los dos uréteres. “Esto es muy útil en caso de sangrado, porque nos facilita localizar el uréter con el tacto si el sangrado es importante durante la histerectomía”, añade el Dr.

La eficacia de la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta reside en el hecho de que está situada en un centro de tercer nivel con disponibilidad de recursos y está constituida por un equipo multidisciplinario formado por obstetras, cirujanos oncólogos ginecológicos, radiólogos intervencionistas, anestesiólogos, urólogos, neonatólogos y especialistas en resonancia magnética nuclear fetoplacentaria. Esta atención superespecializada es primordial para ofrecer a la paciente los mejores resultados.

Como señala el Dr. Manel Casellas, uno de los principales objetivos de la UMPA es reducir la morbimortalidad materna. Para eso, “los radiólogos intervencionistas colocan catéteres balón en las arterias ilíacas internas para poder hincharlos y reducir el flujo sanguíneo si el sangrado es importante”.

Cuatro años después de la puesta en marcha de la UMPA, ya se han tratado 24 pacientes. Y se han mejorado todos los indicadores relacionados con la patología, tanto si se comparan con los datos internacionales recogidos este año por la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (Guías FIGO) como si se comparan con las pacientes tratadas en Vall d’Hebron antes de la existencia de la UMPA.

Indicadores de mejora tras la implementación de la UMPA:

Indicador Pacientes UMPA (%) Pacientes Vall d'Hebron (previas a UMPA) (%) Guías FIGO (%)
Necesidad de grandes cantidades de sangre en transfusión 13.04 57 40
Necesidad de reintervención quirúrgica 8.68 33 18
Lesiones en la vejiga o el uréter 4.3 13 7-48
Ingreso en Unidad de Cuidados Intensivos 21 35 66
Muerte materna 0 N/A 1-7

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