Bebé Muy Inquieto: Causas y Soluciones

22.11.2025

“Si la humanidad fuese capaz de instruirse en la observación directa, me habría ahorrado el trabajo de escribir este libro”. S. Niños, padres, profesionales de los albores del siglo XXI, de ésta nuestra época, apresurada, hiperactiva, donde la comunicación y los transportes acelerados nos invitan al movimiento y a la información, pero tienden a alejarnos del relajamiento y de las pausas de pensamiento.

Bebés y niños inquietos, agotadores, rechazados y luego expulsados de las escuelas e incluso de las guarderías por “insoportables” que, al poco tiempo, emprenden el peregrinaje para hallar una institución más adecuada, tal vez más tolerante y comprensiva o más rígida y disciplinada que, mientras tanto, se va desfasando en el aprendizaje y se van volviendo “anti” todo: familia, escuela, sociedad.

Padres presionados, amenazados, desbordados, hartos; que viven en parejas inestables o francamente disueltas y que, muchas veces, son informados por los maestros o a través de internet -de manera contradictoria- sobre estos trastornos; que esgrimen diagnósticos presuntivos o ya “definitivos” de ADDH (síndrome de déficit de atención con hiperactividad) y solicitan una rápida respuesta a situaciones que, con frecuencia, se han venido gestando durante años.

Madres abrumadas, tensas, deprimidas, que se sienten impotentes, que se muestran desesperadas y sobreprotectoras, cuando no resignadas, observando -y casi esperando- cada día una inminente catástrofe.

Profesionales apremiados por este cúmulo de presiones, a los cuales les piden diagnósticos y tratamientos igualmente “hiperactivos” que, conscientes de la urgencia de muchas situaciones, tienen que escoger entre la respuesta rápida, genérica, básicamente medicamentosa o la propuesta de evaluación y reflexión cuidadosa, abordada de preferencia por un equipo, para llegar a un diagnóstico y un tratamiento a la medida de cada niño y situación; diagnóstico que contemple que no es un padecimiento único, sino una variedad de cuadros los que pueden ser abarcados por la anterior descripción.

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Lo que queremos subrayar es que se trata de un panorama que puede resultar aterrador, que implica demasiado dolor y consecuencias muchas veces graves. No es lógico, entonces, permitir que se llegue a estos extremos: es capital y de interés primordial investigar y emprender la tarea de prevención primaria.

¿Qué podemos aportar desde nuestro enfoque psicoanalítico, que centra su atención en el conflicto inconsciente y en la constitución de la subjetividad? ¿Cómo entender estas situaciones para ayudar y no caer de manera exclusiva en la solución “sencilla” pero, a mi parecer, también muy complicada por insuficiente e incluso errónea, en muchos casos, de los medicamentos y los tratamientos cognitivo- conductuales?

No pretendemos abordar aquí este tema de manera específica, ya que disponemos de textos actualizados y muy detallados de difusión internacional, además de los que abundan en los diferentes países (Hernández, 1989; Di Scala y col., 1998; Elia y col., 1999; Alves Barbosa, 2000; Soprano, 2000; Le Heuzey, 2003, entre otros.)

Pero sí queremos insistir, en esta introducción, con cuatro puntos que consideramos esenciales respecto de este padecimiento y que definen nuestra postura clínica; ellos nos han facilitado el trabajo dentro de los, nuestros, equipos interdisciplinarios. Son los siguientes:

  1. Que todo indica que la etiología de ADDH es múltiple,
  2. que los factores genéticos y neuroendocrinos inciden fuertemente en su instalación pero, en general, más con carácter predisponerte que determinante;
  3. que los factores ambientales contribuyen de manera diferente en cada caso, pero siempre deben ser tomados en cuenta, y
  4. que no todos los niños inquietos y distraídos que reciben este diagnóstico padecen realmente de ADDH, ya que el término se ha difundido en exceso y ha perdido especificidad.

Esto coincide con lo expresado recientemente, en esta misma revista, por la Dra. Ana Jiménez Pascual (2003)

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El propósito de este trabajo es relatar cómo -con el cuidadoso estudio de algunas observaciones de bebés con la técnica de Esther Bick-, en que la hiperactividad se desarrolló durante el primer año de vida y su comparación con otros bebés que presentan un desarrollo más armónico, puede permitirnos abrir nuevas perspectivas sobre esta realidad clínica de nuestra época.

Por supuesto, siempre dialogando con autores psicoanalíticos que nos han esclarecido con sus textos. Nos referimos especialmente a Jean Bergès (1990) y a Víctor Guerra (2000, 2001) cuyas propuestas han incentivado nuestras reflexiones.

¿Por qué mi bebé está tan inquieto?

Si tu bebé se queja, gime o se retuerce cuando está dormido, es normal preguntarse si hay algún problema. En la mayoría de los casos, esto es parte del desarrollo natural del bebé y no es motivo de preocupación. Los recién nacidos tienen un sistema digestivo inmaduro y reflejos involuntarios que pueden hacer que se muevan, se quejen o incluso hagan pequeños sonidos mientras duermen.

En los 1, 2 y 3 meses, algunos bebés pueden presentar molestias relacionadas con la alimentación o la digestión. Alrededor de los 4, 5 y hasta los 6 meses, el bebé empieza a moverse más y a girarse en la cuna. Recuerda que los bebés suelen moverse y hacer ruidos mientras duermen como parte de su desarrollo.

En ningún caso podemos diagnosticar a un bebé con TDAH. Durante la infancia es normal tener un comportamiento impulsivo en un momento o en otro, y que las criaturas en edad preescolar tengan periodos de atención cortos o no puedan terminar tareas.

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Todos los bebés son únicos y diferentes. El sueño, por ejemplo, es un proceso evolutivo y con la misma edad puede haber grandes diferencias entre horas de sueño de un bebé a otro. Lo mismo con el nivel de energía.

Es un bebé intenso. Agotadores. Se alimentan frecuentemente. Demandante. Impredecible. Necesidad de contacto físico. Los bebés de alta demanda exigen mucha atención, y las dificultades a la hora de dormirlos o de calmarlos hacen que las personas adultas que los cuidan estén por lo general agotados o confundidos, pensando que puede tener algún trastorno del desarrollo.

Como madres y padres, también es cierto que desde edades muy tempranas podemos tener sospechas de que nuestro bebé sea hiperactivo. Anota los síntomas que has visto en tu bebé para comentarlos en la visita con el especialista.

Se mueve continuamente cuando tiene que estar quieto. Ten siempre en cuenta que la mayoría de niños y niñas son hiperactivos e impulsivos en algún momento, y que son muchos los factores que pueden hacer que un bebé no esté gestionando bien sus emociones, no te precipites a emitir un diagnóstico y respeta sus tiempos y evolución.

Hipercansancio

Es un estado al que llega el cuerpo humano cuando no ha obtenido el descanso que necesita. ¿Te suenan las expresiones “pasado de vueltas”, “pasado de rosca”, “como una moto”? En el post sobre las ventanas de sueño dimos algunas pinceladas y hoy queremos profundizar en este concepto.

El hipercansancio es una respuesta natural del cuerpo: luchar contra el cansancio secretando hormonas estimulantes. Esta energía hace que el sistema entre en un estado de alerta que complica mucho entrar en un estado de somnolencia para conciliar el sueño y mantenerlo.

Cuando un peque no descansa bien de manera general y podemos observar señales de hipercansancio claras en su día a día. Los bebés se comunican desde los primeros días de vida y es importante conocer sus señales para cubrir todas sus necesidades.

Si hemos perdido ese momento, después llegarán las señales que nos indican que el peque empieza a estar demasiado cansado.

Soluciones para el hipercansancio

  • ¡Dormir las horas que necesita para su edad! No sólo deberíamos fijarnos en la cantidad de horas, también es importante tener en cuenta la calidad de esas horas (sueño profundo) y el momento en el que las duerme (durante el día si necesita siestas).
  • Si tu peque está en edad de dormir siestas, es fundamental que las duerma. Recuerda que si tu bebé “no duerme durante el día, dormirá mejor por la noche” es un mito y no funciona así.
  • Poner solución, informarte sobre el sueño de tu bebé, entender sus necesidades y tener las herramientas para poder ajustar y hacer los cambios que necesitéis.

Bebé Inquieto vs. Bebé de Alta Demanda

Los bebés necesitan amor, atención y una alimentación adecuada; todos tienen grandes demandas. Entonces, ¿Cuál es la diferencia entre las necesidades normales de un bebé y el término «bebé de alta demanda»?

Hasta cierto punto, se trata de una cuestión de perspectiva: la «alta demanda» no es un diagnóstico médico. Sin embargo, tu percepción de si tienes un bebé tranquilo o no puede ejercer una influencia significativa en lo difícil que te resulta la crianza.

Al igual que «bebé con necesidades» o «bebé de alto mantenimiento», todas estas son etiquetas, a menudo utilizadas de manera intercambiable, más que un diagnóstico médico. Puede que te resulten útiles para validar tu experiencia, o no.

La mayoría de los recién nacidos y los bebés pasan por períodos de llanto y dificultad para calmarse, dependiendo de lo que les moleste; por ejemplo, cólicos, hambre, cansancio o enfermedad. Así que, como padre o madre, a menudo te preguntarás: «¿Por qué mi bebé está tan inquieto?». Pero, por lo general, una vez que el malestar o la molestia se ha resuelto (ya sea después de unos minutos, horas o días), la inquietud pasa, y probablemente sentirás que tu bebé está un poco más tranquilo.

Por otro lado, si tu bebé se muestra inquieto con frecuencia, tanto de día como de noche, es posible que tengas lo que a veces se llama un «bebé inquieto» o un «bebé de alta demanda». Esto puede resultar increíblemente agotador, tanto física como emocionalmente, para los padres.

Cólico vs. Alta Demanda

Antes de llegar a la conclusión de que tu bebé puede ser más exigente que los demás, es importante descartar otras posibles causas de períodos más prolongados de inquietud, como los problemas de barriga; es decir, los cólicos.

Si tu bebé llora desconsoladamente en las primeras semanas y meses durante tres horas o más al día durante tres o más días a la semana, puede tratarse de cólicos. Quizá se deban a las molestias debidas al hecho de que el sistema digestivo de un bebé aún se está desarrollando.

Consulta a tu médico para que te aconseje y te indique posibles tratamientos, como el probiótico Lactobacillus reuteri. Y para solucionar más problemas de barriga, prueba nuestros Consejos para calmar los problemas de barriga.

Los bebés suelen superar los cólicos en unas pocas semanas y entre los cuatro y los seis meses de edad, por lo que si tu bebé tiene seis meses o más y todavía se queja mucho, y tú y tu médico no encuentran ninguna otra razón para ello, es posible que tengas un «bebé de alta demanda».

10 Señales de un Bebé de Alta Demanda

De nuevo, recuerda que no se trata de un diagnóstico médico, por lo que no existe una lista universalmente reconocida de signos de un bebé de alta demanda. Sin embargo, las 10 características más comunes de los bebés inquietos son llanto intenso, frecuente y prolongado; necesidad de mucha atención por parte de sus padres; necesidad de que les cojan en brazos y les consuelen casi constantemente (o lo contrario, que sean extremadamente sensibles al contacto físico); personalidad "exigente"; temperamento "insatisfecho"; sueño errático con siestas cortas; sobreestimulación fácil; inquietud; imprevisibilidad; y odio a la separación de mamá o papá.

Por supuesto, la mayoría de los bebés se comportan así algunas veces. Pero si esto es lo que le ocurre a tu bebé la mayor parte del tiempo, es posible que sea más sensible y exija más tranquilidad por tu parte como madre o padre.

Cómo Calmar a un Bebé Inquieto

En la medida de lo posible, trata de mantener la calma, de sintonizar con las señales de tu bebé y de responder a ellas de la manera que mejor os convenga a los dos. Pronto aprenderás a distinguir lo que le saca de quicio y a adecuar tu respuesta antes de que la situación se agrave.

A la hora de dar el pecho o el biberón, sigue tus deseos. La alimentación reactiva no solo protege el hambre instintiva del bebé, sino que también te proporciona mucho consuelo gracias al contacto estrecho contigo. Si no está contento a menos que lo lleven en brazos, un portabebés es una opción para satisfacer su necesidad y tener las manos libres.

Y si el entorno parece alterar a tu bebé, intenta cambiarlo; por ejemplo, atenuando las luces y el ruido para proporcionar una atmósfera más calmada, alejándolo de un lugar lleno de gente o sacándolo de casa y llevándolo a un cambio de escenario en un paseo.

No hay una respuesta única para calmar a un bebé inquieto: lo que funciona un día puede no hacerlo al siguiente, así que no tengas miedo de experimentar.

Bienestar de los Padres

Como es lógico, cuando los padres sienten que tienen un bebé que come y duerme bien, y que no sufre grandes problemas de salud, consideran que su bebé es más fácil de manejar y tienen una visión más positiva de la crianza. (Consulta la web theparentingindex.com para más información).

Así que cuando te sientas agotada y te preguntes cómo hacer frente a un bebé inquieto, no olvides dar prioridad a tu propio bienestar. Porque criar a un bebé de alta demanda con poca energía es difícil. Si eso significa dejar al bebé en manos de tu pareja o de un cuidador para que pueda recuperar el sueño o hacer algo que te haga sentir bien, hazlo.

Es posible que cuando vuelvas con tu bebé después de una pausa, te sientas mejor preparada para afrontar la situación. Intenta comer de forma saludable y hacer ejercicio. Y no te dejes llevar por el juego de las comparaciones sobre quién tiene el bebé más tranquilo: juzgarte constantemente a ti o a tu bebé frente a los demás no os ayudará a ninguno de los dos y corres el riesgo de sentirte peor.

Lo mismo ocurre si te aceptas a ti misma como madre y a tu bebé por lo que es, en lugar de quedarte atrapada en intentar averiguar por qué tiene «altas demandas». Y en lo que respecta a las opiniones de otras personas sobre la crianza de tu bebé, sigue haciendo lo que mejor te parezca para él.

Si tienes problemas y crees que puedes sufrir o estar en riesgo de sufrir una depresión posparto, habla con tu médico: hay pruebas que sugieren que las madres de bebés de alta demanda son más propensas a padecer síntomas depresivos. Lee nuestra lista de comprobación Signos de tristeza posparto frente a depresión posparto si te preocupa cómo te sientes.

Y no olvides apoyarte en tu red de apoyo, que incluye a la familia, los amigos y las comunidades de padres en línea. Recuerda que, como ocurre con muchos de los retos de la crianza de los hijos, esta situación no durará siempre.

Bebé Agitado Durante el Sueño

¿Sientes que tu bebé no para de moverse en la cuna durante la noche? Si tu pequeño duerme de forma agitada o se despierta muchas veces, puede haber diversas causas.

Causas Comunes:

  1. Los bebés experimentan cada día una gran cantidad de estímulos nuevos. Durante el sueño, su cerebro procesa todas estas vivencias. Tras días especialmente intensos, pueden tener noches más agitadas. Esto también ocurre en los adultos: cuando estamos emocionalmente cargados, dormimos peor. Cuando el bebé aprende nuevas habilidades como girarse, gatear o caminar, esto puede afectar su sueño.
  2. A medida que avanza la noche, la presión del sueño disminuye de forma natural y las fases de sueño se vuelven más ligeras.
  3. El desarrollo del bebé dentro del útero materno le va a marcar durante toda su vida. Todos estos factores, sensaciones y emociones generan tensiones y bloqueos.

Consejos:

  • Después de un día muy activo, crea un momento de calma antes de dormir.
  • Un bebé demasiado cansado puede tener más problemas para conciliar el sueño y despertarse más seguido.

Osteopatía Infantil

Los osteópatas detectamos estos bloqueos por la dirección que adquieren ciertos movimientos de las diferentes partes del cuerpo donde se realiza la palpación. Son tensiones anormales que provocan un movimiento anormal.

Los bebés y niños que sufren de nerviosismo y/o insomnio pueden beneficiarse de esta terapia. La terapia cráneo sacral es indolora y no conlleva ningún riesgo.

Una de las cosas que más veo en mi clínica y cada día más, son niños nerviosos, inquietos todo el tiempo, llorando por todo como con ansiedad o estrés y que nada los calma (ni los brazos, ni la comida…).

Como fisioterapeuta pediátrico, a medida que he ido observando en clínica a los bebés y niños, he intentado buscar una solución desde dentro para que el resultado se manifieste fuera. Y en esta solución entran las maniobras para reorganizar y normalizar las tensiones acumuladas en su sistema nervioso y fascial.

Tensiones que pueden almacenarse y aflorar de repente sin motivo aparente y un bebé que era tranquilo, que dormía muchas horas seguidas… de repente no lo hace y nada lo calma. Uno de los motivos principales por los que el bebé no para de llorar puede ser debido a una posible irritación del sistema nervioso a la hora de nacer.

Cómo Relajar a un Niño Nervioso

Lo primero que necesitamos es relajarnos nosotros y no hacerlo si estamos emocionalmente irritados por el trabajo, el cansancio… y también debemos conseguir que el bebé se deje. Sólo lo lograremos cuando se sienta lo más cómodo y relajado posible.

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